El economista y director de Perspectiv@s Económicas analizó en San Nicolás Debate el cierre de 2025, la evolución de la inflación, la debilidad del programa macroeconómico y los desafíos que enfrenta la Argentina para recuperar inversión, empleo y consumo en 2026.
El economista Luis Secco pasó por San Nicolás Debate para trazar un balance del cierre de 2025 y dejó una definición clara: más allá del respaldo político y externo del Gobierno, las expectativas no terminan de acomodarse y eso sigue condicionando la actividad económica. “Hay una tensa espera. Las empresas y los consumidores todavía no hacen el click de confiar en que esta vez es diferente y vale la pena arriesgar”, sostuvo.
Según explicó, esa falta de confianza es hoy uno de los principales frenos del crecimiento. Aun con señales políticas favorables, el mercado espera hechos concretos. “El resultado electoral corrió un poco las expectativas, pero ahora se quiere ver leyes aprobadas y leyes buenas, no cualquier ley”, remarcó, y advirtió que sin ese paso es difícil que la inversión engrane de manera visible.
Inversión baja y crecimiento limitado
Secco puso el foco en un dato estructural: la Argentina invierte poco. “Estamos en torno al 15 o 16% del PBI. Los países que tuvieron milagros económicos invierten cerca del 30%. Así es imposible crecer de manera acelerada y generar empleo bien pago”, explicó. En ese marco, consideró que todavía hay un largo camino para que la economía “despegue de verdad”.
Inflación: avances, pero con cautela
Al analizar la batalla contra la inflación, el economista reconoció avances, pero pidió prudencia. “Estamos mejor, pero todavía tenemos en un mes la inflación que muchos países tienen en un año. Falta mucho camino”, señaló. También advirtió sobre el riesgo de inflar expectativas: “Prometer inflación cero en pocos meses no es consistente con la experiencia internacional. Los países que lograron converger a un dígito anual tardaron entre siete y diez años”.
Para Secco, la etapa más compleja del proceso antiinflacionario es la que viene. “No hay que frustrar la confianza, pero el programa macro sigue siendo débil”, afirmó, al mencionar la dependencia de distintos salvatajes y la falta de solidez estructural como factores que generan incertidumbre.
Dudas cambiarias y falta de reservas
Uno de los puntos centrales de su diagnóstico fue el régimen cambiario. “No podemos acumular dólares en el Banco Central y seguimos con cepo. Es imposible que la economía funcione bien así”, planteó. En ese sentido, señaló que la percepción de precios “caros en dólares” alimenta la expectativa de una corrección futura. “Si todo está caro en dólares, la pregunta es si los precios se desalinearon o si el dólar está barato. Esa duda compromete todo el programa económico”, afirmó.
Para el economista, despejar esa incertidumbre es clave para ordenar expectativas y dar previsibilidad. “Si no se aclara el frente cambiario, es muy difícil que la economía entre en un sendero de crecimiento sostenido”, advirtió.
Consumo y poder adquisitivo: una recuperación lenta
De cara a 2026, Secco fue cauto. Consideró que la recuperación del consumo será gradual y dependerá de varias variables: ingresos, empleo, crédito o la decisión de usar ahorros. “En este contexto, esas decisiones son difíciles de tomar”, explicó. Por eso insistió en la necesidad de generar confianza: “Falta ese momento en el que la gente diga ‘ahora sí confío y me tiro a la pileta’. Eso todavía no está pasando”.
Con un diagnóstico directo y sin eufemismos, Luis Secco dejó en San Nicolás Debate una advertencia central: sin un programa macro más consistente y señales claras que ordenen expectativas, la economía seguirá esperando el impulso que permita transformar estabilidad en crecimiento real.


