El decano de la UTN Facultad Regional San Nicolás presentó en San Nicolás Debate el estado de la facultad en 2026: crecimiento sostenido de inscriptos, nuevas carreras que sorprendieron con más de 100 alumnos, laboratorios renovados con apoyo de Ternium y una expansión de la oferta académica hacia tecnicaturas y licenciaturas que van mucho más allá de la ingeniería.
En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, el ingeniero Tomás Avetta —decano de la UTN Facultad Regional San Nicolás— ofreció un panorama completo del presente y el futuro de una institución que, pese a las dificultades presupuestarias que enfrentan las universidades públicas en Argentina, crece en matrícula, expande su oferta académica y profundiza su rol como actor del desarrollo regional. Una conversación que combinó el diagnóstico honesto de los desafíos con un optimismo respaldado por datos concretos.
Un contexto difícil, pero con crecimiento real
Avetta abrió la conversación sin eufemismos: el contexto económico para las universidades nacionales es complicado. El día de la entrevista hubo paro docente, aunque aclaró que muchos profesores fueron de todas formas a tomar exámenes o reprogramaron sus compromisos. «Los docentes tienen mucho compromiso con los estudiantes y con la comunidad», señaló, describiendo una cultura institucional que le permite a la facultad sostener su funcionamiento incluso en momentos de tensión.
Pero el dato más llamativo no fue el del conflicto sino el del crecimiento: todas las carreras de la facultad aumentaron su matrícula. Ingeniería mecánica, que históricamente tenía entre 40 y 50 ingresantes por año, llegó a 100. Ingeniería eléctrica mostró una evolución similar. E Ingeniería en Sistemas, que muchos esperaban se llevara todo el crecimiento, no solo creció sino que generó una sorpresa adicional: el desgranamiento entre primero y segundo año —uno de los problemas crónicos de las carreras técnicas— resultó menor de lo esperado. «Esperemos que continúe así», dijo Avetta, consciente de que retener a los estudiantes a lo largo de toda la carrera es tan importante como captarlos al inicio.
Cómo se conquista a los estudiantes antes de que elijan dónde estudiar
Ante la pregunta sobre cómo logra la facultad atraer y retener estudiantes en carreras tan exigentes como las ingenierías, Avetta describió una estrategia de acercamiento temprano al sistema educativo secundario. La UTN FRSN recibe visitas de todas las escuelas de la región —no solo las técnicas sino también las de orientación contable o ciencias naturales— para que los alumnos conozcan los laboratorios y vean de primera mano qué se hace dentro de la institución. «Muchas veces los chicos van a la escuela donde sus padres pueden llevarlos, no necesariamente donde les nace la vocación. Con la visita a la facultad, terminan eligiéndonos», explicó. Una estrategia simple pero efectiva que convierte la curiosidad en inscripción.
Inteligencia artificial: herramienta, no reemplazo
El tema de la inteligencia artificial en la formación de ingenieros mereció una reflexión equilibrada de parte de Avetta. Lejos de rechazarla o de adoptarla sin criterio, planteó una posición que revela su filosofía pedagógica: la IA es una herramienta poderosa, pero solo tiene sentido si el ingeniero primero construyó el conocimiento de manera sólida, con papel y lápiz, resolviendo problemas de matemática, física y química desde cero. «Una vez que aprendieron y tienen los conocimientos, pueden usar la inteligencia artificial para verificar resultados y hacer más dinámico su trabajo», dijo. El diferencial del ingeniero, insistió, es el análisis crítico. Y ese no lo da ninguna herramienta: lo da la formación.
Investigación, biogas y ciencia de datos: los proyectos que vienen
En materia de innovación e investigación, Avetta mencionó varios proyectos en distintas etapas de desarrollo. El más novedoso es la conformación de grupos de investigación en ciencia de datos dentro de Ingeniería en Sistemas, un área en la que la facultad no tenía antecedentes previos. También mencionó un proyecto sobre biogas en colaboración con la empresa Fiplasto y trabajos vinculados a la reutilización de residuos y scraps de procesos productivos industriales, en los que la universidad aporta capacidad de análisis y los resultados pueden tener aplicación directa en las empresas de la región.
La articulación con la industria no se limita a la investigación. A través de la Secretaría de Vinculación e Innovación, la facultad desarrolla capacitaciones InCompany —es decir, dentro de las propias empresas— y programas de certificación que ponen el conocimiento académico al servicio de las necesidades productivas concretas de la región.
Una oferta que va mucho más allá de las ingenierías
Uno de los tramos más interesantes de la entrevista fue la enumeración de la oferta académica que muchos vecinos desconocen. Más allá de las seis carreras de ingeniería, la UTN FRSN tiene licenciaturas en Chacabuco y una creciente cantidad de tecnicaturas: programación, bromatología y medioambiente, mantenimiento industrial. Para el año que viene, Avetta anticipó la llegada de la tecnicatura universitaria en Bienes —equivalente a la carrera de martillero público— y la de acompañamiento terapéutico, para la que ya detectaron demanda concreta en la comunidad.
La gran sorpresa del año fue la licenciatura en Psicología, impulsada en conjunto con la Universidad de Entre Ríos (UNER) en modalidad parcialmente virtual. «No confiaba mucho en los resultados, pero tuvimos más de 100 inscriptos», reconoció Avetta con honestidad. Un número que habla de una demanda que existía pero no tenía dónde canalizarse localmente.
El rol regional: formar para que se queden
Avetta fue enfático en definir a la UTN FRSN no como una institución encerrada en sí misma sino como un actor del desarrollo regional. Firmó recientemente un convenio con el intendente de Villa Constitución y trabaja con distintas localidades del área de influencia para identificar qué carreras y tecnicaturas necesita cada una. En Chacabuco, por ejemplo, donde hay mucha industria alimentaria, llevaron la Tecnicatura en Industria Alimentaria. En San Nicolás están proyectando otras según las necesidades detectadas.
La lógica detrás de esa expansión es clara: si los jóvenes pueden formarse en su ciudad, tienen más posibilidades de quedarse. «Teniendo la posibilidad de formarse acá, uno puede elegir quedarse vivir en su ciudad y proyectarse hacia el futuro», señaló. Y completó el argumento con una condición que va más allá de la universidad: «Para que eso funcione, tiene que haber industria. Si no hay actividad productiva, todos los profesionales que formemos no van a tener trabajo.»
Laboratorios nuevos, aulas que ya faltan y obras en camino
Para el cierre, Avetta hizo un balance del estado de la infraestructura. Los laboratorios financiados por Ternium —mencionados también en la entrevista de Fernando Favaro en este mismo programa— ya están en funcionamiento. Ahora viene la renovación del laboratorio de ingeniería eléctrica de baja tensión, luego el de mecánica, y después electrónica. Pero el dato más revelador sobre el crecimiento de la facultad fue este: para el año que viene ya proyectan quedarse cortos de aulas. «A mitad de año arrancamos una obra de nuevas aulas», adelantó. Un problema que, en el contexto actual de las universidades públicas argentinas, suena casi como un lujo. Un lujo que en este caso se llama crecimiento.


