Viviana Weibert: «No podemos esperar a tener 60 o 65 años para iniciar el trámite jubilatorio. El momento de planificar es hoy»

La abogada del estudio Manescalvo y Asociados explicó en San Nicolás Debate la importancia de la factibilidad jubilatoria, las dos moratorias vigentes para completar aportes y por qué la reforma previsional que se avecina hace urgente actuar antes de que cambie el marco legal.

En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, la invitada fue la doctora Viviana Weibert, abogada especializada en derecho previsional del estudio Manescalvo y Asociados, cuyas oficinas funcionan en el edificio de la Federación de Comercio e Industria, en Urquiza 32. Con la claridad pedagógica de quien trabaja todos los días con personas que llegan a consultar sin saber qué les espera, Weibert ofreció una introducción práctica a un tema que muchos postergan hasta que ya no queda margen de maniobra: la planificación de la jubilación.

Planificar la jubilación como se planifica el verano

El punto de partida de Weibert fue una analogía simple pero efectiva. A mitad de año, la mayoría de las personas ya tiene proyectado dónde va a pasar las vacaciones o cómo va a organizar las fiestas de fin de año. Sin embargo, muy pocas se preguntan qué va a pasar con sus ingresos cuando llegue el momento de retirarse, cuál va a ser su haber jubilatorio o en qué condiciones van a acceder a la jubilación. «Lo mismo debería suceder con la jubilación. Deberíamos tenerlo más incluido en nuestras conversaciones y debería ser un hábito para todos los trabajadores o personas en edad de aportar», señaló.

De esa constatación surge lo que ella llama la factibilidad jubilatoria: un análisis personalizado de la situación previsional de cada persona que permite saber con anticipación cuántos años de aportes tiene acreditados, cuántos le faltan, qué haber aproximado puede esperar y qué pasos debe dar para llegar al momento del retiro en las mejores condiciones posibles. «Cada persona tiene una historia laboral diferente y el cálculo del haber jubilatorio es único para cada individuo», explicó Weibert.

La gran trampa: llegar a los 60 o 65 sin haber revisado nada

El error más frecuente que describe Weibert en su práctica profesional es que las personas llegan a la edad jubilatoria —60 años en el caso de las mujeres, 65 en el de los varones— y recién entonces descubren que tienen baches en sus aportes, deudas con el sistema, períodos sin registrar o aportes realizados en negro que no constan en ningún lado. El resultado es que el trámite se complica, los tiempos se extienden y el haber que obtienen es menor al que esperaban. «Nos encontramos con muchísimas sorpresas cuando no lo planificamos a tiempo», advirtió.

Su recomendación es comenzar a revisar la situación previsional propia con bastante anticipación. No como una obsesión sino como una precaución razonable que permite resolver problemas cuando todavía hay tiempo de resolverlos. El paralelismo con la historia clínica fue elocuente: así como los médicos construyen un historial a lo largo de los años, la historia laboral de cada persona —con sus aportes, sus baches, sus cambios de modalidad— es única y requiere una lectura especializada.

Dos moratorias vigentes para completar aportes: hay que usarlas ahora

Uno de los aportes más prácticos de la entrevista fue la explicación de las dos moratorias previsionales que están actualmente en vigencia: la ley 24.476 y la ley 27.705. Ambas permiten completar años de aportes que no fueron realizados en su momento, ya sea porque la persona estuvo desempleada, trabajó en negro, tuvo baches en su actividad como autónoma o monotributista, o simplemente no realizó los aportes correspondientes.

Los requisitos de adhesión difieren según el género: las mujeres pueden adherirse a partir de los 50 años y los varones desde los 55. Un punto crucial que Weibert remarcó con énfasis es que los aportes que se «compran» a través de estas moratorias generan una deuda que debe estar completamente cancelada antes de iniciar el trámite jubilatorio. «Hay que estar al día con los aportes», sintetizó, dejando en claro que adherirse a la moratoria no es el punto de llegada sino el punto de partida de un proceso que requiere disciplina y seguimiento.

La reforma previsional que se viene: el argumento para no esperar

El elemento que le da urgencia inmediata a todo lo anterior es la inminencia de una reforma previsional. Weibert fue clara al respecto: no se sabe exactamente qué va a cambiar con esa reforma, pero el hecho de que esté próxima a comenzar a debatirse es razón suficiente para actuar ahora. «No sabemos qué es lo que se puede modificar y por eso es importante usar estos mecanismos como las moratorias para completar los baches mientras siguen disponibles en las condiciones actuales», dijo. Quien completa sus aportes hoy queda cubierto con las reglas vigentes. Quien espera corre el riesgo de que las condiciones cambien y que lo que hoy es accesible deje de serlo.

El caso de los autónomos: más complejo pero posible

Schubert planteó la situación específica de quienes tuvieron categorías altas como autónomos durante parte de su vida laboral pero luego discontinuaron esos aportes, esperando una jubilación acorde y encontrándose con que no es así. Weibert reconoció que los casos de autónomos son más complejos: puede haber deudas por liquidaciones omitidas, errores en el sistema o aportes que directamente no se realizaron. Pero aclaró que el requisito básico de 30 años de aportes es el mismo para todas las categorías —relación de dependencia, autónomo o monotributista— y que la deuda de los autónomos puede analizarse para ver qué períodos son prescribibles y cuáles no. «Es un rompecabezas que se puede armar y que puede resultar en un haber mejorado si las categorías fueron de las más altas», señaló, dejando abierta la esperanza para quienes creen que su situación es irresoluble.

Un segmento que continuará: charlas específicas por categoría

Al cierre, Weibert anticipó que este fue solo el primero de una serie de segmentos dedicados a temas previsionales en San Nicolás Debate. Los próximos estarán enfocados en las categorías autónomas —que por su complejidad merecen un espacio propio— y en reajustes de haberes, una temática que desarrollará junto a su colega Jacqueline Besarini, quien acaba de recibir su medalla por los 30 años de ejercicio profesional y también forma parte del equipo Manescalvo. Quienes tengan consultas específicas sobre su situación previsional pueden contactarse con el estudio, cuyas oficinas se encuentran en Urquiza 32, en el edificio de la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás.

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