El CEO de CLAVES Información Competitiva analizó en San Nicolás Debate el estado real de la economía, el error del FAL que castiga más a las pymes que a las grandes empresas, la deuda de las familias como problema más grave de lo que se dice y la única salida que ve estructuralmente: inversión y capacitación.
En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, el invitado fue Nelson Pérez Alonso —economista, docente y presidente y CEO de CLAVES Información Competitiva, referente en inteligencia de mercado, consultoría estratégica B2B y análisis de la competitividad sectorial en Argentina—. Con la precisión de quien monitorea la economía real desde adentro de los sectores, Pérez Alonso ofreció un diagnóstico que reconoce avances macroeconómicos genuinos pero señala con claridad las materias pendientes que el debate oficial tiende a minimizar.
Dos velocidades y una economía informal que nadie menciona
El punto de partida fue el diagnóstico que muchos analistas comparten pero que Pérez Alonso matizó con un dato que suele quedar fuera del debate: hay sectores tomando envión hacia 2027 y 2028, hay otros reconvirtiéndose, pero también hay un tercer actor que pocas veces aparece en la conversación pública: la economía informal, que creció de manera importante. «Los salarios informales son uno de los que más han crecido en los últimos tiempos», señaló, describiendo una paradoja del modelo: mientras el sector formal lucha con costos y regulaciones, la informalidad opera con mayor flexibilidad y en algunos casos con mejores resultados inmediatos.
La inflación baja: condición necesaria pero no suficiente
Sobre la baja de la inflación como bandera del gobierno —agosto cerró en 1,7%, el dato más bajo en años— Pérez Alonso eligió una fórmula que resume bien su posición: «Condición necesaria pero no suficiente.» Reconoció que la desinflación beneficia a los salarios, especialmente en el interior del país donde el impacto de las tarifas y los boletos es menor que en el AMBA. Pero ubicó el verdadero cuello de botella: «El elemento que todavía no arranca suficientemente es el tema de las inversiones.»
El contraste que ofreció fue elocuente: el RIGI tiene comprometidos 150.000 millones de dólares en proyectos. Pero efectivamente desembolsados, la cifra no llega a 5.000 millones. «Mientras las inversiones no tomen velocidad, el proceso va a ser bastante lento», dijo, poniendo en perspectiva la distancia entre el anuncio y la concreción.
El FAL: un error que carga más a quien menos puede
Uno de los pasajes más técnicos y relevantes de la entrevista fue el análisis del Fondo de Asistencia Laboral, el mecanismo aprobado en el Congreso para darle previsibilidad al sistema de indemnizaciones. La idea de fondo es sana, reconoció Pérez Alonso, pero la implementación tiene un defecto estructural que considera grave: la tasa que se le impone a las pymes es del 2,5%, mientras que las grandes empresas pagan el 1%. «A los problemas que ya tienen las pymes les pusieron una carga mayor que a las empresas grandes. Eso es un error», señaló.
Y fue más allá en la distinción: no todas las pymes son iguales. Las más pequeñas —verdulerías, farmacias, comercios de barrio— tienen cierta flexibilidad para maniobrar. El problema más agudo lo tienen las medianas empresas, las que están a mitad del río: tienen que cumplir todos los procesos formales, no pueden escapar de los costos que eso implica, y encima pagan una tasa proporcionalmente mayor que una empresa grande. «No puede ser que una compañía pequeña o mediana pague la misma tasa que una grande. Y con el FAL, el impacto puede ser cinco veces mayor. Hay muchas cosas para corregir», dijo.
El endeudamiento de las familias: más grave de lo que se dice
Sobre el endeudamiento de las familias argentinas —que el gobierno encuadra como un problema entre privados— Pérez Alonso fue más directo que el discurso oficial: «Es más grave de lo que se comenta en los medios.» No llegó a decir que el sistema financiero está cartelizado, pero sí señaló que los bancos se han puesto de acuerdo en las tasas, las aplicaciones ofrecen condiciones algo mejores pero en el interior del país el endeudamiento a través de cooperativas y pequeñas entidades financieras es extenso y profundo.
Su recomendación fue que el gobierno tome cartas en el asunto para poner un límite a las tasas y generar algún tipo de acuerdo que morigere el impacto del costo financiero. «Si no, la gente no va a salir de esa deuda en mucho tiempo», advirtió.
El presupuesto, el dólar y la división que viene
Sobre el presupuesto que el gobierno presentó al Congreso, su evaluación fue positiva en términos generales: «Razonable, creo que hay muchas cosas de la macroeconomía que están ordenadas.» Pero señaló algo que le llamó la atención desde la perspectiva política: la sociedad argentina está sosteniendo un proceso de ajuste con una paciencia que en otras épocas no tenía. «Llamativamente, la población sigue bancando esto. En otras épocas no había esa paciencia», dijo.
El horizonte que describió para el futuro mediato fue el de una sociedad que se va a dividir en dos segmentos según la productividad: quienes accedan a la capacitación y puedan subirse a la ola de la inteligencia artificial van a tener salarios más altos y mejores perspectivas. Quienes no lo hagan, quedarán rezagados. «Hay un tema muy importante de rescatar a la población y que pueda subirse a la bola de la capacitación. Y eso únicamente se da con inversión», señaló, volviendo al núcleo de su diagnóstico: sin inversión que genere productividad, los avances macroeconómicos no van a llegar con suficiente fuerza a la microeconomía cotidiana de las familias y las pymes.


