El analista internacional examinó en San Nicolás Debate el resultado de las elecciones de medio término en Estados Unidos. Habló del impacto de la guerra con Irán en el voto, del escenario de bloqueo legislativo que podría enfrentar Donald Trump y de qué puede pasar con el respaldo financiero a la Argentina.
El primer bloque de San Nicolás Debate se centró en el escenario político de Estados Unidos tras las elecciones de medio término del martes. Baltasar Schubert dialogó con Luis Rosales, periodista, consultor político y analista internacional, magíster en Relaciones Internacionales por la Fletcher School y excandidato a vicepresidente en 2019, sobre las causas del avance demócrata y sus posibles consecuencias para la Casa Blanca y para la Argentina.
La nafta, la causa principal
Consultado sobre los errores que explican el resultado, Rosales señaló un factor central: la guerra con Irán y su impacto en el precio del petróleo. Explicó que el aumento de la gasolina en Estados Unidos se trasladó al resto de los precios, un fenómeno que, según dijo, los argentinos conocen bien. «Esa es la causa principal, sin duda», afirmó, y recordó que el propio Trump lo reconoció.
¿El fin de la era Trump?
Ante la pregunta sobre si el resultado marca el final del trumpismo, Rosales recordó que Trump transita su segundo y último mandato. Explicó que el sistema estadounidense limita el poder de los expresidentes y puso como ejemplo a George W. Bush: después de haber sido una de las figuras más poderosas del mundo durante las guerras de Irak y Afganistán, al terminar su mandato pasó a ocupar un rol de referencia, pero con escaso poder político.
«A lo sumo, un presidente en su segundo mandato puede influir en quién será el candidato sucesor de su partido, pero no mucho más que eso», explicó. La verdadera incógnita, agregó, es si también se debilitarán las ideas que impulsó Trump.
Sobre la sucesión republicana, mencionó al vicepresidente J. D. Vance y al secretario de Estado Marco Rubio como sus principales herederos políticos «por lo menos hasta ahora». Sin embargo, no descartó que en los próximos dos años surjan otros gobernadores, legisladores o dirigentes republicanos con aspiraciones presidenciales, algo que también podría ocurrir en el Partido Demócrata.
El «señor veto»
Rosales explicó que, con mayoría en el Congreso, los demócratas tendrán capacidad para frenar buena parte de los proyectos del oficialismo durante los dos años que le quedan a Trump. Recordó que el presidente anticipó que, si perdía, se convertiría en «Mr. Veto», dispuesto a vetar todo lo que le enviara un Congreso opositor.
Para el analista, eso podría derivar en dos años de «ping pong» entre ambos poderes, con proyectos aprobados por el Congreso y vetados por la Casa Blanca. Aunque los legisladores pueden revertir un veto con dos tercios de los votos en ambas cámaras, consideró que es «muy difícil» que los demócratas alcancen esa mayoría.
El swap con la Argentina
Uno de los temas de mayor interés local fue la posibilidad, planteada por una legisladora demócrata, de investigar el respaldo financiero del Tesoro estadounidense a la Argentina. Rosales no cree que ese apoyo sea un capricho personal de Trump. «A Estados Unidos le conviene que la Argentina no se pase al otro bando», afirmó, y advirtió sobre el riesgo de que el país autorice bases chinas o establezca una relación privilegiada con China o Rusia.
En esa línea, sostuvo que algunas decisiones de Trump que parecieron audaces o arriesgadas, como el ataque a Irán o la política hacia Venezuela, le resultaron costosas electoralmente, pero beneficiosas para Estados Unidos desde el punto de vista geopolítico. Consideró posible que el respaldo a la Argentina se ubique en esa misma categoría de política de Estado.
Sobre la postura de Javier Milei, opinó que el alineamiento con Estados Unidos debe mantenerse más allá de quién gobierne. «Estamos alineados dentro del mundo occidental», señaló. Y agregó que, aunque el presidente argentino suele mostrarse confrontativo, «cuando llega al borde se cuida y se vuelve más pragmático». Por eso, anticipó que primarán los intereses nacionales por sobre las afinidades ideológicas.
Xi Jinping, León XIV y el camino a 2028
Consultado sobre si un eventual debilitamiento de Trump podría favorecer a Xi Jinping o al papa León XIV, respondió que el presidente chino sí podría reposicionarse en la competencia comercial con Estados Unidos. En cambio, sobre el Papa, también estadounidense, aclaró que, aunque tiene una mirada del mundo distinta a la de Trump, no lo ve como un líder que espere su debilidad para crecer. «Están en planos diferentes», explicó.
Para el cierre, analizó el futuro del Partido Demócrata de cara a 2028. Recordó que el sistema estadounidense es bipartidista y que las elecciones suelen definirse por pocos puntos. Advirtió además que, después de perder la presidencia, los demócratas suelen inclinarse hacia posiciones «demasiado de izquierda para lo que tolera el norteamericano medio». Mencionó como ejemplo a Alexandria Ocasio-Cortez y sostuvo que un triunfo legislativo como el de esta semana podría reforzar esa tendencia. «Todo dependerá de qué figura se elija», concluyó.


