El especialista analizó los cambios impositivos impulsados por el Gobierno, destacó beneficios para pymes y advirtió sobre distorsiones estructurales del sistema tributario argentino.
En el tercer bloque del primer programa de la temporada 32 de San Nicolás Debate, el tributarista César Litvin aportó una mirada técnica sobre las reformas económicas en marcha y desmenuzó los principales cambios impositivos incluidos en la reciente legislación nacional.
Con un enfoque claro y didáctico, el especialista explicó los beneficios, alcances y limitaciones del nuevo esquema tributario, en un contexto donde la presión fiscal y la complejidad normativa siguen siendo ejes centrales del debate económico en Argentina.
Beneficios impositivos para la inversión
Litvin destacó que, desde el punto de vista tributario, la nueva normativa incorpora “buenas noticias” para el sector productivo, especialmente para las pymes.
Uno de los puntos centrales es la creación de un régimen de incentivo a la inversión, que permite amortizaciones aceleradas en el Impuesto a las Ganancias. “Esto significa que las empresas pueden deducir más rápido sus inversiones, lo que reduce la carga impositiva en el corto plazo”, explicó.
A su vez, remarcó un cambio clave en el tratamiento del IVA: “El crédito fiscal por inversiones pasa a ser de libre disponibilidad y puede recuperarse en pocos meses, lo que mejora notablemente el flujo financiero de las empresas”.
Eliminación de impuestos internos
Otro de los cambios relevantes es la eliminación de impuestos internos sobre determinados bienes, históricamente considerados “de lujo”.
“Este impuesto convivía con el IVA y otros tributos, generando una carga excesiva sobre el consumo”, señaló Litvin. Según explicó, su eliminación ya comenzó a impactar en los precios, con bajas de entre el 15% y el 20% en algunos productos como vehículos.
Incentivos al mercado inmobiliario
El especialista también destacó la exención del Impuesto a las Ganancias para alquileres destinados a vivienda, una medida orientada a aumentar la oferta y moderar los precios.
“Quien alquila un inmueble para vivienda va a recibir esa renta libre de impuestos. Es un incentivo directo para que más propiedades ingresen al mercado”, sostuvo.
Dólares “del colchón” y nuevo paradigma fiscal
Uno de los puntos más novedosos es el concepto de “inocencia fiscal”, que plantea un cambio en la relación entre el contribuyente y el Estado.
“Durante décadas fue una relación conflictiva. Ahora se propone que el contribuyente sea considerado inocente hasta que el fisco demuestre lo contrario”, explicó.
En ese marco, se crea un régimen simplificado del Impuesto a las Ganancias que reduce la carga administrativa y limita el acceso del Estado a información patrimonial detallada.
Además, introduce un mecanismo clave: el “bloqueo fiscal”. “Si el contribuyente cumple correctamente, genera un derecho adquirido y el fisco no puede cuestionar períodos anteriores no prescriptos”, indicó.
Este esquema también habilita la utilización de los denominados “dólares del colchón” sin consecuencias fiscales, siempre que se adhiera al régimen simplificado. “Se pueden destinar a consumo, inversión o compra de bienes sin que el organismo fiscal intervenga”, precisó.
Una reforma pendiente
Más allá de los avances, Litvin advirtió que la Argentina aún necesita una reforma tributaria integral.
“El problema es el federalismo fiscal. Nación baja impuestos, pero provincias y municipios muchas veces los suben o crean nuevos”, señaló.
En ese sentido, apuntó contra el impuesto a los Ingresos Brutos, al que definió como “el más distorsivo del sistema”. “No existe en el mundo y genera un efecto cascada que termina multiplicando el precio final para el consumidor”, explicó.
También cuestionó las retenciones a las exportaciones, un tributo que —según indicó— solo aplican un puñado de países y que afecta la competitividad internacional.
RIGI, RIMI y el vacío intermedio
En relación a los regímenes de incentivo a la inversión, Litvin aclaró que el RIGI ya está en funcionamiento, mientras que el RIMI —orientado a pymes— aún espera reglamentación.
Sin embargo, advirtió sobre un “vacío” en el esquema: “Hay empresas que no son pymes pero tampoco pueden acceder al RIGI porque no llegan a inversiones de 200 millones de dólares. Ese segmento hoy no tiene incentivos”.
Para el tributarista, ese punto debería ser abordado si se busca acelerar la inversión y la generación de empleo en el país.


