Daniel Ginabreda, director general de DMG Consultants, fue entrevistado en San Nicolás Debate sobre liderazgo, transformación organizacional, inteligencia artificial y cómo atraer y retener talentos en un mercado cada vez más dinámico. “No necesitamos sumisión, necesitamos gente con ganas de crecer”, sentenció.
Liderar en contextos cambiantes: del jefe al líder
Para Ginabreda, el modelo tradicional de liderazgo ya no es suficiente. “En Argentina estamos entrenados para contextos cambiantes, pero hoy se necesita otro tipo de liderazgo: uno colaborativo, que escuche, que incluya a los colaboradores no solo como ejecutores de tareas, sino como creadores”.
Según explicó, muchas empresas todavía operan bajo esquemas verticales, especialmente en el mundo pyme, donde hay generaciones mayores que no han delegado aún. “Todavía falta una vuelta de rosca. Hoy convivimos tres generaciones en el mundo del trabajo, pero entre quienes están terminando su carrera y quienes la inician, apenas hay un 20% de puntos en común”.
La clave está en los equipos reales, no en los slogans
Ginabreda hizo hincapié en que el trabajo en equipo no debe ser una frase decorativa. “Necesitamos equipos genuinos, no slogans en un póster. Gente que juegue en serio, con objetivos compartidos, comunicación clara y roles bien definidos”. Para eso, advirtió, es clave que el líder sepa “dónde juega cada uno su mejor partido”.
Retener talento: más que un salario
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la retención de talentos, un desafío cada vez más complejo. “La gente no se queda solo por plata. Se queda por cultura, por clima, por comunicación”, afirmó. “Los jóvenes hoy no buscan quedarse 35 años en una empresa, buscan concretar proyectos. Y para eso, la organización tiene que ser atractiva”.
Remarcó que es necesario entender qué buscan las nuevas generaciones y liderarlas con empatía. “Hay que darles oportunidades y liderarlas de verdad. Y también dejarse cuestionar como líderes. Necesitamos gente que nos haga crecer, no sumisión”.
La reinvención no es un slogan: es supervivencia
Ginabreda reflexionó también sobre la necesidad de reinventarse constantemente, pero con autocrítica. “Primero hay que preguntarse si somos lo que el otro espera, o si seguimos creyendo que somos lo que ya cambió. Si no, terminamos como Kodak”.
Citó el concepto de la miopía organizacional para explicar que muchas empresas todavía no ven más allá de su estructura actual. “No hay que ser miopes. Hay que ver si nuestro modelo sigue siendo deseable, tanto para clientes como para colaboradores”.
Inteligencia artificial: herramienta, no amenaza
En cuanto al impacto de la inteligencia artificial en las empresas, Ginabreda fue claro: “La IA es genial, en tanto se entienda para qué se la quiere usar. Hay que saber interactuar con ella. No nos va a matar la IA, nos va a matar no saber usarla”.
En ese sentido, subrayó la necesidad de formar personas capaces de integrarse con estas nuevas herramientas. “Lo que se va a necesitar es gente que sepa interactuar con la inteligencia artificial”.
Emprender: entre lo innato y lo despertado
Consultado sobre si el emprendedor nace o se hace, Ginabreda respondió: “Creo que se nace, pero también se desarrolla. A veces está tapado, y una situación lo despierta”. Contó el caso de un excolaborador que hoy lidera un exitoso emprendimiento, impulsado por la frustración ante la falta de empatía de sus antiguos jefes. “Esa mala respuesta fue el disparador que encendió la llama”.
El arte de delegar: confianza, no solo tareas
Para cerrar, abordó uno de los desafíos más frecuentes en la gestión: delegar. “Delegar es confiar. Si no hay confianza, no hay delegación. Y la confianza es bidireccional: yo confío en el equipo y el equipo tiene que confiar en mí”.
“Delegar no es dar tareas. Es dar libertad, herramientas y poder de decisión. Si no, es puro cartón pintado. Es Ford hace 100 años, no una empresa moderna”, resumió.