Esteban Albarracín y Patricia Chávez: «Los chicos perdieron la esperanza. Por eso hablamos de proyecto de vida, no de prevención del suicidio»

El presidente y la vicepresidenta de la Asociación Civil Eternamente contaron en San Nicolás Debate sus programas para adultos mayores, madres y bebés en los primeros mil días de vida, y el trabajo en escuelas y barrios para reconstruir el horizonte de los jóvenes. Sin subsidios públicos ni privados, sostienen su trabajo con voluntarios y donaciones.

En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, los invitados fueron Esteban Albarracín —presidente de la Asociación Civil Eternamente— y Patricia Chávez —vicepresidenta de la misma organización—. Con sede en Ameghino 477 de San Nicolás, Eternamente es una de esas instituciones que trabajan sin estrépito pero con una presencia real en los momentos más difíciles de la comunidad. La entrevista fue también una oportunidad para que una historia conmovedora, contada por Albarracín casi al final, pusiera en palabras por qué ese trabajo importa.

Visión, voluntad y recursos: el orden correcto

Albarracín abrió la presentación con una definición que no es un slogan sino una filosofía de trabajo. Eternamente nació con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas, pero desde una lectura que cuestiona el orden habitual en que se piensa la ayuda social. «A veces decimos que falta presupuesto, que faltan recursos. Pero los recursos por sí solos no alcanzan», señaló. Para él, hay tres factores que determinan la calidad de vida de una persona: la visión, la voluntad y los recursos, en ese orden. «La falta de visión hace que los recursos sean insuficientes o innecesarios. Cuando hay visión y voluntad, ahí recién toman acción los recursos», explicó, describiendo una lógica que la propia asociación aplica en su funcionamiento.

Un punto que subrayó con énfasis es que Eternamente no recibe subsidios públicos ni aportes privados de ningún fondo. Funciona exclusivamente con la colaboración voluntaria de personas y con el aporte de sus propias autoridades. Eso le da independencia pero también exige una eficiencia particular en el uso de cada recurso que llega.

Los programas activos: adultos mayores, primeros mil días y proyecto de vida

Patricia Chávez tomó la palabra para describir los programas que la asociación tiene en marcha. El primero es Activamente, orientado a adultos mayores de 55 años, con foco en la estimulación cognitiva. «Vimos que hay una problemática cognitiva emergente que aparece a edades más tempranas de lo que solíamos pensar», explicó. El programa está a cargo de una psicopedagoga con un equipo de apoyo y funciona con lo que Chávez describió como un trabajo de alta exigencia y excelencia.

El segundo es el programa Mil Días Para Siempre, que acompaña a madres desde el momento de la concepción hasta que el bebé cumple dos años —el período que la evidencia científica identifica como el más determinante para el desarrollo cognitivo y emocional de una persona. Hasta hace poco, once mamás y sus hijos transitaron ese recorrido junto a la asociación: un equipo de médica y psicóloga social las acompañó durante el embarazo, el parto y los primeros dos años. «Muchas de las chicas pudieron insertarse laboralmente. Vimos a sus niños nacer, crecer. Fue un tiempo precioso», recordó Chávez, con la emoción de quien vivió esos procesos de cerca. El programa está a punto de reiniciarse con una nueva cohorte.

El tercer eje —quizás el más urgente— es el trabajo en escuelas, centros comunitarios y barrios sobre proyecto de vida. San Nicolás es ciudad centinela en materia de suicidio, lo que implica que los índices locales requieren una atención especial y sostenida. La asociación sale al territorio con la licenciada Mónica Da Sosa y da talleres que deliberadamente evitan el nombre de «prevención del suicidio». «Cuando le llamamos así, ausentamos a los chicos. Cuando hablamos de proyecto de vida, les estamos dando esperanza. Porque lo que los jóvenes perdieron es la esperanza», señaló Chávez, con una claridad que resume años de trabajo en el campo.

La pandemia: 850 familias asistidas

Albarracín describió lo que Eternamente hizo durante la pandemia como una de las páginas más intensas de la historia de la asociación. Sin depender de ningún fondo público, y con acceso autorizado a los barrios en pleno aislamiento, llegaron a asistir a 850 familias con alimentos, ropa, ropa de cama y materiales de construcción para mejorar condiciones básicas de habitabilidad. «Llegábamos a personas que no podían salir, que estaban encerradas. Eso fue posible gracias a mucha gente que confió y colaboró», relató.

Ese esquema de banco de ayuda directa sigue vigente hoy bajo el nombre de programa SOS: recibe donaciones de alimentos, ropa y calzado, las organiza y las distribuye según las necesidades que van llegando. Es el programa más permanente de la asociación, el que funciona de fondo todo el tiempo.

Una historia que marcó para siempre

El momento más silencioso y más poderoso de la entrevista llegó cuando Schubert le pidió a Albarracín que contara algún hecho que lo hubiera marcado profundamente. La historia que eligió fue la de un chico de 17 años al que conoció durante un operativo de distribución de ropa y alimentos en un barrio carenciado, en una fecha que Albarracín recuerda bien porque era su aniversario de casados.

El chico lo agradeció como todos los demás, pero luego agregó algo que ningún otro dijo: que lo que más quería no era ropa ni alimentos sino la posibilidad de capacitarse, de aprender un oficio, de dejar de ser cartonero. «Me dijo: «Me gustaría que me ayuden a tener una profesión, algo que yo pueda hacer para salir de acá.»» Albarracín le respondió que sí, que justo estaban armando talleres de oficio. A la semana, ese chico apareció en las noticias. Se había suicidado.

El relato cayó en el estudio con el peso de lo irreparable. Y en ese silencio Albarracín puso en palabras lo que ese caso significa para la asociación: no era un caso aislado sino el emergente de muchos jóvenes que buscan un camino y no lo encuentran. Por eso el programa de proyecto de vida no es un complemento de la tarea de Eternamente. Es el centro.

Cómo colaborar

Para quienes quieran sumarse o hacer una donación, la asociación está ubicada en Ameghino 477 de San Nicolás. El alias para transferencias es eternamente.mp. Los voluntarios —profesionales de distintas áreas que donan tiempo y expertise— son la columna vertebral de la organización. «La asociación es un facilitador de espacios donde hay mucha necesidad y donde desde el consultorio o el lugar de trabajo habitual no se puede llegar», resumió Chávez, describiendo con precisión el rol que cumple Eternamente en el tejido social de la ciudad.

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