El director del Diario El Norte volvió a San Nicolás Debate para un análisis sin concesiones sobre la carrera electoral que ya arrancó, la pérdida de centralidad del gobierno tras el caso Adorni, las debilidades de Kicillof como candidato, la ludopatía juvenil y por qué el verdadero problema impositivo de las pymes no lo resuelve el municipio sino la provincia con ingresos brutos.
En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, regresó al programa Fernando Curas —director del Diario El Norte, el medio que aloja al programa en su plataforma digital—. Con la mirada de quien vive pegado a la información y sin filtros autoimpuestos, Curas recorrió en una entrevista intensa los principales temas de la coyuntura: el adelantamiento electoral, Malvinas como operativo de recuperación de agenda, el endeudamiento de las familias, el estado del peronismo y un flagelo que crece en silencio entre los jóvenes: la ludopatía.
El 2027 ya empezó y el gobierno lo siente
Curas no se sorprendió por el adelantamiento de la carrera electoral: «Ves un gobierno que está sintiendo el desgaste de estos tres años y no es ilógico que empiece a moverse». El foco del momento, señaló, es la pelea de Santilli para eliminar las PASO. La lógica es clara: sin primarias, el gobierno enfrenta una elección directa donde la dispersión de la oposición puede favorecerlo. «La PASO es como una gran encuesta real. Sin tenerla vas directo a una elección que no sabés lo que puede pasar», explicó. Y no descartó un escenario de tres tercios con dos candidatos, reminiscente de lo que ocurrió en 2003.

Adorni fue fusible fundamental en perder la centralidad de de la agenda
Sobre el anuncio presidencial en cadena nacional sobre Malvinas, Curas lo leyó como un intento de recuperar la centralidad de la agenda que el gobierno perdió. Y ubicó el origen de esa pérdida: Manuel Adorni. «Al margen de que los hechos de corrupción tienen que comprobarse y no vamos a dar nada por sentado hasta que la justicia lo defina, Adorni marcaba mucho la agenda, había sido muy útil como vocero. Su reemplazante no cumple esas expectativas», señaló.
A eso se suma la brecha entre el discurso oficial y la percepción ciudadana: la inflación que baja en décimas pero que la gente no percibe, los sueldos que no crecen, el desempleo que sube y el trabajo informal en expansión. «La gente no tiene forma de que le alcance la plata», dijo. Y eligió una imagen que captura el momento con precisión: hace poco vio en varios supermercados cómo Mercado Pago ofrecía tres cuotas para comprar comida. «Eso es decisivo. El nivel de endeudamiento de los argentinos es altísimo. Y el gobierno se va a desentender porque reconocerlo sería reconocer que la economía no está funcionando», dijo.
Kicillof juega con el descarte
Sobre el armado opositor, Curas fue directo: cree que el peronismo se va a terminar ordenando, como lo hizo en 2019 pese al caos aparente. Pero su evaluación de Kicillof como candidato fue severa: «Juega con el descarte. No es un buen candidato. No ha sido un buen gobernador ni un buen ministro de economía». Su argumento fue territorial: en la provincia de Buenos Aires, donde gobierna Kicillof, los lugares que funcionan bien dependen de la gestión municipal, no de la provincial. «Cuando vas a donde está la provincia, no funciona. Andá al Hospital San Felipe, es impresentable. Andá a cualquier hospital provincial del conurbano», señaló. Y agregó el tema de seguridad como otra falencia de gestión, con referencia al episodio de la jueza que intentó frenar la Ley Penal Juvenil: «Es otra jueza garantista. Un mamarracho.»
El impuesto que nadie nombra: ingresos brutos de la provincia
Uno de los tramos más polémicos de la entrevista fue la réplica de Curas al debate sobre la emergencia económica planteada por el peronismo local en el Concejo Deliberante. Con su habitual franqueza, dijo lo que muchos piensan pero pocos dicen en voz alta: el mayor impuesto que aplasta a las pymes no lo cobra el municipio sino la provincia de Buenos Aires, a través de ingresos brutos. «El 3,5% de cada factura que te ingresa y que tenés que pagar antes de saber si ganaste o perdiste es un impuesto absolutamente injusto y regresivo», señaló. Y desafió al peronismo local a ser consecuente: «Si quieren ayudar de verdad a las pymes, que vayan a plantarle cara a Kicillof y que le pidan que baje ingresos brutos. Ahí sí se siente la diferencia. Lo otro es politiquería.»

Los Passaglia y el salto a la escena provincial
Sobre la gestión de Santiago Passaglia y los movimientos del espacio Hechos hacia la política provincial, Curas fue ecuánime pero claro. Reconoció la continuidad y la mejora de la ciudad a lo largo de las gestiones de Ismael, Manuel y Santiago. Pero aclaró los límites del poder municipal frente a una crisis económica nacional: «Un intendente puede bajar un poco los impuestos, pero si vos no vendés, no vendés. No hay emergencia económica que cambie eso». Respecto a las ambiciones provinciales del espacio: «Crecieron mucho, les fue muy bien en la segunda sección, y van por más. Pero hay mucha especulación todavía.»
Ludopatía juvenil: el casino ya está en el celular
La reflexión final fue sobre un tema que Curas considera tan urgente como poco atendido: la ludopatía en los jóvenes, que está creciendo de manera acelerada de la mano de las aplicaciones de apuestas. Su diagnóstico conecta el fenómeno con la falta de oportunidades: un joven de 25 años que gana entre 700.000 y 1.000.000 de pesos necesita 1.200.000 solo para vivir solo. Esa brecha entre lo que gana y lo que necesita genera desesperanza y la ilusión del dinero fácil llena ese vacío. «La vieja frase de que de enero a enero el negocio es del banquero va a ser siempre así. Pero las empresas de apuestas invierten fortunas en publicidad porque es un negocio brillante», dijo.
Y señaló la trampa de los controles formales: los menores no pueden ir a un casino, pero ya tienen el casino en el celular. «Con 16 años podés manejar aplicaciones con plata. Con 18 podés mentir un poco y acceder a todo. Es un problema enorme», cerró, sin pretender tener la solución pero nombrando el problema con la claridad que lo caracteriza.


