Nadín Argañaraz: “Sin bajar el peso del gasto público, cualquier reforma impositiva está destinada a fracasar”

El presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) analizó en San Nicolás Debate los desafíos de una reforma tributaria integral, el impacto del gasto público, la posibilidad de eliminar los impuestos más distorsivos y las condiciones necesarias para una recuperación económica sostenida. También se refirió al salario real, la competitividad y el debate sobre un posible “mini RIGI” para pymes.

Los tres ejes de una reforma tributaria posible

Argañaraz planteó que la Argentina arrastra desde hace años intentos fallidos de reformas que nunca se completan y dejan el sistema tributario en un estado de parálisis permanente. Para él, hoy la discusión debería apoyarse en tres objetivos simultáneos: darle mayor visibilidad a la carga tributaria, reducir alícuotas y avanzar hacia un esquema más progresivo. “Tenemos una estructura muy regresiva, con el 63% de la recaudación basada en impuestos al consumo”, señaló.

La falta de transparencia en los tributos provinciales y municipales es uno de los puntos más críticos. “Con ingresos brutos y tasas municipales en cascada es imposible mostrar la carga real en un ticket”, explicó. Según su visión, reemplazar estos gravámenes por un impuesto al consumo más simple —un IVA provincial o un tributo a las ventas minoristas— permitiría eliminar distorsiones y mejorar la visibilidad fiscal.

Pero aclaró que cualquier reforma tiene un límite claro: el tamaño del gasto público. “Si no baja la relación gasto-producto, no es posible bajar impuestos. Es la razón por la que todas las reformas anteriores fracasaron”, afirmó. Y detalló que mientras algunos componentes del gasto, como jubilaciones y asignaciones, crecen por movilidad, otros rubros como subsidios, inversión y obra pública caen, lo que genera tensiones sobre las cuentas públicas. En las provincias, advirtió, el gasto crece a un ritmo mayor que en Nación.

Cuánto tiempo llevaría eliminar los impuestos más distorsivos

El IARAF calculó el peso conjunto de retenciones, impuesto al cheque, ingresos brutos, sellos y tasas municipales, y concluyó que estos cinco tributos representan 8 puntos del PBI. “Es una recaudación enorme, por lo que eliminarlos no es sencillo”, remarcó.

Planteó un ejercicio optimista: si Argentina creciera al 5% anual y los tres niveles de gobierno acordaran aumentar el gasto al ritmo de la población (1,2% anual), el margen resultante podría destinarse a bajar impuestos de manera sostenida. Aun así, la proyección es contundente: “En el mejor escenario se necesitan nueve años para eliminar los cinco impuestos. Si el crecimiento fuera del 4%, ya estamos hablando de 13 o 14 años”.

Argañaraz subrayó cómo estos tributos afectan directamente los precios y los costos. “En un alimento, el 8,5% del precio final corresponde a ingresos brutos acumulados en toda la cadena”, explicó. Su eliminación tendría un impacto real sobre la competitividad, aunque su implementación requiere un acuerdo político y fiscal de largo plazo.

Según el economista, el Gobierno ya está haciendo un esfuerzo significativo al reducir impuestos nacionales, equivalente al 10% de su recaudación. Esa reducción se financia con recortes en obra pública, salarios y otros gastos que ya venían en caída desde el año pasado. El Presupuesto 2026, dijo, será clave para definir el marco de la reforma que la administración nacional busca impulsar.

Salarios, consumo y un 2026 con recuperación limitada

Consultado sobre la dinámica del consumo, Argañaraz fue cauteloso. Describió un escenario heterogéneo, con sectores como energía, minería y agro funcionando bien, mientras el resto presenta rezagos.

En materia salarial, los datos son elocuentes. “El salario privado formal está estancado hace meses en el nivel de noviembre de 2023, después de una fuerte caída. El público está 16% por debajo y, dentro de ese promedio, los nacionales pierden 33% de poder adquisitivo”, detalló. Para 2026 no espera una recuperación significativa salvo en sectores donde la productividad mejore por mayor inversión.

El debate por un “mini RIGI” para pymes

Sobre el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), Argañaraz explicó que el esquema apunta a proyectos de más de 200 millones de dólares y que su diseño busca no perjudicar actividades ya instaladas. Recordó que el régimen propone una carga tributaria ideal, con Ganancias al 25%, línea que el Gobierno considera como meta para toda la economía.

¿Puede haber un régimen similar para pymes? Es escéptico: “Una pyme compite con importaciones y con países donde la carga tributaria es menor, por lo que demanda alivio. Pero si uno baja impuestos a actividades ya existentes, el problema de recaudación es inmediato. Veo difícil un RIGI para pymes con impacto relevante”.

Según su análisis, el Gobierno concentrará los esfuerzos en reducir retenciones y el impuesto al cheque, más que en medidas diferenciadas por tamaño empresarial.

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