El director de Relaciones con la Comunidad de Ternium Argentina presentó en San Nicolás Debate la agenda 2026 de la compañía en materia educativa y cultural: laboratorios certificados internacionalmente en la UTN, el programa Gen Técnico que ya llegó a 15.000 alumnos en nueve países y la llegada de la Orquesta de Praga al Teatro Municipal, con toda la recaudación destinada a La Casita de Tati.
En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, el ingeniero Fernando Favaro —director de Relaciones con la Comunidad de Ternium Argentina— repasó los ejes centrales de la agenda social y educativa de la compañía para 2026. Con la claridad de quien lleva años construyendo puentes entre la industria y el sistema educativo local, Favaro presentó programas que van desde la escuela primaria hasta la universidad, y anticipó el primer gran evento cultural del año: la visita de la Orquesta Filarmónica de Praga al Teatro Municipal de San Nicolás.
Pensar en 20 o 30 años: la lógica de la industria aplicada a la educación
Favaro comenzó situando el trabajo de su área dentro de una filosofía corporativa que tiene en la educación su principal apuesta. «La industria está para quedarse, siempre mira 20 o 30 años para adelante y por eso nuestros programas tienen que ver con generar arraigo en la región», explicó. Esa mirada de largo plazo se traduce en una decisión estratégica concreta: concentrar los esfuerzos en pocos programas de alto impacto, en lugar de dispersar recursos en iniciativas menores. «Tratamos de hacer un surco, dejar una huella», graficó.
Los cuatro pilares del trabajo comunitario de Ternium son el programa Extraclase en la escuela primaria, el programa Becas al Mérito en la secundaria, el Gen Técnico como puente entre la industria y la escuela técnica y el voluntariado corporativo. Cuatro iniciativas que, según Favaro, encarnan los valores del grupo: visión de largo plazo, meritocracia, mejora continua e inclusión.
Gen Técnico: de San Nicolás al mundo
El programa estrella de Ternium en materia educativa nació hace 20 años precisamente en San Nicolás, con un objetivo que sigue siendo el mismo: fortalecer la escuela técnica y construir un puente real entre lo que se aprende en el aula y lo que demanda la industria. Hoy, ese proyecto alcanza a 15.000 alumnos en nueve países donde el grupo tiene operaciones. «Nos enorgullece que algo que nació acá haya permeado de esa manera», señaló Favaro.
La mecánica del programa es colaborativa por definición. Directores de escuela, profesores, maestros de taller e ingenieros y técnicos de la planta de Ternium se sientan juntos a definir qué perfil de técnico necesita la industria hoy y trabajan en conjunto sobre la currícula, las capacitaciones y la infraestructura. La inversión de la empresa en las escuelas técnicas de la región es, según Favaro, lo suficientemente visible como para que quien no lo conoce se sorprenda. «Siempre digo que tienen que conocer las escuelas técnicas de nuestra región. Les va a parecer que son escuelas europeas, escuelas privadas. Y son escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires», afirmó con orgullo evidente.
El recorrido culmina en el último año con una práctica profesionalizante de 200 horas dentro de la empresa, donde el alumno experimenta de primera mano el mundo del trabajo industrial. «De esa forma se une lo que se hace en la escuela con lo que la industria necesita», resumió Favaro.
Un ecosistema que suma a la UTN
La novedad más reciente del programa es la incorporación de la Universidad Tecnológica Nacional de San Nicolás como tercer vértice del ecosistema educativo que Ternium viene construyendo. La articulación entre la escuela técnica, la empresa y la universidad está dando resultados concretos: la matrícula de la facultad está creciendo y cada vez más jóvenes eligen estudiar ingeniería en la ciudad. «Descubrimos que articulando estos tres pilares empieza a crecer la matrícula y cada vez más jóvenes aprovechan estudiar ingeniería acá», señaló Favaro.
La iniciativa más tangible de esta nueva etapa es la instalación de laboratorios de tecnología en la UTN, desarrollados en alianza con Festo, empresa alemana de referencia mundial en automatización industrial. Los espacios fueron certificados por Festo, los docentes de la universidad se certificaron en esa misma firma y los alumnos —tanto de las escuelas técnicas como de las carreras de ingeniería— acceden a capacitaciones de 50 horas que concluyen con un certificado internacional.
Lo que comenzó con un laboratorio de neumática —por el que pasaron cerca de 200 alumnos por año— se expandió a un conjunto que hoy incluye gabinetes de hidráulica, electricidad, automatismo y control. «Quedó una ala entera de la universidad montada con tecnología de punta», describió Favaro. El proceso de aprendizaje combina la simulación virtual —con software conectado a la red internacional de Festo— con la práctica directa sobre los equipos físicos. «Cuando pasan de lo virtual a meter mano en los equipos, se ve un salto cualitativo importante», afirmó.
Aprender haciendo: una pedagogía que rompe el molde
Más allá de los programas concretos, Favaro defendió una filosofía pedagógica que atraviesa toda la propuesta de Ternium: el aprendizaje basado en proyectos, donde el alumno aprende haciendo, se equivoca, investiga y conceptualiza. «Tenés que romper el molde, salir de las metodologías mecánicas donde el profesor es el que sabe y el alumno escucha y se aburre», planteó. En su lugar, propone metodologías disruptivas que despierten la curiosidad y aprovechen una característica que, según su experiencia de años trabajando con jóvenes, sigue intacta: «Los jóvenes son una esponja, quieren desafíos y no tienen techo. Te sorprenden cómo se involucran cuando los desafíos son reales».
Todo ello enmarcado en el desarrollo del STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemática— como herramienta para formar pensamiento crítico y creativo desde temprana edad, con el programa Extraclase como primer contacto en la escuela primaria.
Cultura Ternium: la Orquesta de Praga en el Teatro Municipal
El último tramo de la entrevista estuvo dedicado al eje cultural, que si bien representa el 10% del esfuerzo presupuestario de la compañía, genera un impacto que excede su escala. Ternium trabaja en este plano junto a la Fundación Proa —con sede en La Boca, Buenos Aires— que orienta la programación y facilita los contactos con el Teatro Colón, el Teatro Argentino de La Plata y otras instituciones de primer nivel.
El primer evento del ciclo Cultura Ternium 2026, anunciado durante la entrevista para este sábado 2 de mayo a las 20.30 horas en el Teatro Municipal, tiene un protagonista de excepción: la Orquesta Filarmónica de Praga, que visita San Nicolás en el marco de una gira que incluye el Teatro Colón de Buenos Aires y cierra en Rosario. «Llegan el sábado a las 6 de la mañana. Es un esfuerzo muy grande de producción», reconoció Favaro, mientras informaba que las entradas ya se habían agotado.
La iniciativa tiene un doble propósito. Por un lado, llevar espectáculos de jerarquía nacional e internacional al Teatro Municipal, poniendo en valor ese espacio que los nicoleños tienen. Por otro, destinar el 100% de la recaudación a una institución local. En esta edición, la beneficiaria es La Casita de Tati. «Ya llevamos recaudados 7 millones de pesos con la venta de tickets», informó Favaro, anticipando que el segundo semestre del año también tendrá su capítulo en la agenda cultural de Ternium.


