El asesor financiero visitó San Nicolás Debate para hablar de educación financiera, los errores que se repiten en los emprendimientos y la sorpresa de una charla en Casa Lab que convocó más jóvenes de 35 años de lo esperado. Una conversación sobre herramientas básicas que pueden marcar la diferencia entre un emprendimiento que prospera y uno que cierra.
En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, el asesor financiero Cristian Pistol se sentó a hablar de un tema que, según él mismo señaló, debería formar parte de la educación desde la primaria y sin embargo sigue siendo una asignatura pendiente para la gran mayoría de los argentinos: las finanzas personales y la gestión económica de los emprendimientos. Con un enfoque orientado a los pequeños inversores y a quienes están dando sus primeros pasos en el mundo del emprendimiento, Pistol compartió diagnósticos, herramientas y una anécdota reveladora sobre el estado real del ecosistema emprendedor en San Nicolás.
Un conocimiento que debería llegar desde la escuela
El punto de partida de la conversación fue una coincidencia entre conductor e invitado: la educación financiera brilla por su ausencia en el sistema educativo argentino y eso tiene consecuencias concretas en la vida cotidiana de las personas y en la supervivencia de los emprendimientos. «La economía y las finanzas son algo que deberíamos tener todos desde chico. Lamentablemente no está en la formación académica, pero debería venir desde la primaria», afirmó Pistol.
Esa carencia de base hace que muchos emprendedores lleguen a la acción sin las herramientas mínimas para gestionar sus proyectos con criterio financiero. Y ahí es donde aparecen, sistemáticamente, los mismos errores.
El error número uno: mezclar la plata personal con la del negocio
Pistol fue directo al identificar el problema más frecuente que observa en su trabajo con emprendedores y pymes: la confusión entre las finanzas personales y las del emprendimiento. «Es el error que más se repite. Cuando se analiza el negocio, se suman gastos que no tienen nada que ver con él. El emprendimiento puede ser bueno de por sí, pero al mezclarle costos personales, pareciera que no da el resultado esperado», explicó.
Esta confusión lleva a diagnósticos equivocados: negocios que funcionan son percibidos como deficitarios simplemente porque sus dueños no separaron las cuentas. La solución, según Pistol, empieza por algo tan simple como anotar los ingresos y los egresos por separado, distinguir claramente qué pertenece al emprendimiento y qué a la vida personal, y desde ahí avanzar hacia herramientas algo más elaboradas como el estado de resultados o el flujo de caja. «Parecen herramientas para grandes empresas y no lo son. Tienen que ser las de nuestros hogares», señaló.
El mito del capital inicial y cómo sortear la falta de fondos
Otro de los temas que abordó Pistol fue el mito del capital inicial: la creencia de que no se puede emprender si no se tiene dinero disponible de inmediato. Su respuesta fue matizada. Si bien reconoció que la mayoría de los emprendimientos requiere algún capital de arranque, planteó que la falta de fondos inmediatos no es necesariamente un obstáculo definitivo sino una invitación a planificar. «Si proyectás el emprendimiento, quizás no podés empezarlo ahora, pero podés empezar a ahorrar para que arranque después», propuso.
Esa secuencia —orden, ahorro, inversión— es, según Pistol, aplicable a cualquier escala: desde la economía doméstica hasta la de un país. «Sin ahorro no hay inversión. Eso se aplica a la economía en general, a la del país, a la de la provincia, a la de nuestras casas», afirmó.
Una charla en Casa Lab que superó todas las expectativas
El momento más revelador de la entrevista llegó cuando Pistol contó lo que ocurrió el sábado previo al programa, en una charla sobre emprendimiento y educación financiera organizada en Casa Lab, el espacio de la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás. «Pensamos que iba a ser algo más chico y vino mucha gente. Fue una sorpresa», reconoció. Pero lo que más le llamó la atención no fue la cantidad sino el perfil: la gran mayoría de los asistentes tenía menos de 35 años.
Para Pistol, ese dato dice mucho sobre el estado del ecosistema emprendedor local. Las ideas y el impulso están ahí, en esa franja etaria. Lo que falta es la base económica y financiera para sostenerlos. «La charla surgió para dar herramientas básicas iniciales, para que esos emprendimientos después tomen fuerza y puedan mantenerse», explicó. Y añadió un valor agregado que no había sido previsto: el encuentro entre emprendedores permitió que compartieran experiencias y encontraran soluciones en común. «Ese es un elemento importante», subrayó.
Tasas, crédito y el menú de inversión
Schubert planteó la pregunta sobre el acceso al financiamiento para emprendedores y pymes. La respuesta de Pistol fue honesta: no existe en Argentina un segmento de crédito específico y accesible para ese perfil, y las tasas para personas físicas siguen siendo altas. «Para ese emprendimiento que no tiene capital propio, va a estar difícil arrancar porque va a tener que soportar un costo alto de financiación», advirtió.
En materia de inversión, Pistol trazó la distinción clásica entre perfiles conservadores y perfiles de mayor tolerancia al riesgo, pero fue enfático en una recomendación para el pequeño inversor o el emprendedor que da sus primeros pasos: apoyarse en lo tradicional, en bancos y plataformas conocidas, y mantenerse lejos de las promesas de rendimientos extraordinarios. «Por desconocimiento, mucha gente entra en esas lamentables estafas piramidales y pierde dinero», señaló. La educación financiera, insistió, es el principal antídoto contra ese tipo de engaños.
La inteligencia artificial como aliada inesperada
Al cierre, Pistol mencionó un recurso que está transformando el acceso a la información financiera y que muchos todavía subestiman: la inteligencia artificial. «Pareciera ser algo a lo que no tenemos acceso y sin embargo accedemos con el celular, de modo gratuito, y es muy simple de utilizar. Eso claramente está cambiando todo», afirmó. Una herramienta más en el kit del emprendedor moderno que, bien usada, puede acelerar el aprendizaje y mejorar la toma de decisiones.


