Juan Pablo Wirzt: «Lo que hacías con tres desarrolladores hoy lo hacés con uno. Esa es la realidad y hay que adaptarse»

El presidente de NODOTEC, el polo tecnológico regional, analizó en San Nicolás Debate el impacto de la inteligencia artificial en el desarrollo de software, los desafíos de las pymes para adoptar tecnología, la necesidad de regular la IA en áreas sensibles y una pregunta que todavía no tiene respuesta: ¿quién va a formar a los recursos si las empresas contratan cada vez menos?

En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, el invitado fue el ingeniero en sistemas y empresario Juan Pablo Wirzt —presidente de NODOTEC, el polo tecnológico regional que articula a municipios de la zona norte de Buenos Aires como San Nicolás y Ramallo, Villa Constitución en Santa Fe, la UTN y entidades privadas en un ecosistema de innovación tecnológica—. Con la mirada práctica de quien está en el centro de esa transformación desde adentro, Wirzt ofreció un análisis sin filtros sobre lo que la inteligencia artificial ya está cambiando y lo que todavía no sabemos cómo manejar.

NODOTEC: un ecosistema tecnológico que nació para la región

Wirzt comenzó repasando qué es NODOTEC para quienes todavía no lo conocen. Se trata de una iniciativa público-privada que reúne a municipios de la región —San Nicolás, Villa Constitución, Ramallo, Pergamino—, instituciones educativas como la UTN y el ITEC, y empresas privadas del sector tecnológico. «Siempre fue armar un ecosistema tecnológico donde surgieran proyectos y constantemente estamos buscando cosas nuevas», explicó. La lógica es que la interacción entre el sector público, el académico y el privado genera sinergias que ninguno de los tres podría desarrollar por separado.

El software argentino y la IA: el paradigma que cambió en menos de un año

Sobre la competitividad del desarrollo de software en el contexto económico actual, Wirzt fue honesto en su lectura. Hace unos años el sector exportaba con márgenes cómodos, pero el atraso cambiario junto con la inflación fue erosionando esa ventaja. Sin embargo, el cambio más disruptivo no vino de la política económica sino de la inteligencia artificial: en menos de doce meses, el paradigma de trabajo de su equipo cambió por completo. «El año pasado te decía que los modelos todavía no son tan eficientes, hay que estarles muy arriba. Hoy te digo que mi equipo de desarrollo trabaja con IA y los resultados son asombrosos», reconoció.

Pero fue cuidadoso en cómo encuadra esa afirmación. La IA no reemplaza al desarrollador sino que potencia su performance y mejora la calidad del código, siempre que haya un profesional capacitado que audite y entienda lo que está produciendo. «Es una herramienta que mejora tu performance, pero siempre auditado», señaló. El problema que emerge de inmediato es el del empleo: «Lo que hacías con tres desarrolladores hoy lo hacés con uno. Esa es la realidad.»

La IA en las pymes regionales: hay de todo

Al trasladar el análisis al territorio de las pymes industriales y comerciales de San Nicolás y la región, Wirzt describió un panorama heterogéneo. Hay empresas que apuestan fuertemente a la tecnología y entienden que la innovación no es un lujo sino una herramienta para minimizar costos y mejorar calidad. Y hay otras que históricamente la miraron de costado. «La inteligencia artificial es transversal y pegó en casi todas las profesiones», dijo, señalando que el impacto no discrimina sectores ni tamaños de empresa.

El obstáculo concreto para las pymes en el contexto actual no es ideológico sino financiero: en un momento donde la economía general está estancada y la rentabilidad está bajo presión, es difícil invertir en automatización de procesos aunque los beneficios a mediano plazo sean evidentes. «Las industrias son consumidores innatos de innovación tecnológica, pero hoy están en una situación donde es difícil poder invertir», reconoció.

Regulación: sí en medicina, privacidad y contenidos

El debate sobre la regulación de la IA le generó a Wirzt una posición clara, aunque sin dogmatismos. Hay áreas donde la regulación es indispensable: todo lo que tenga aspectos legales, la medicina y la salud en general, y especialmente la generación de contenido falso sobre personas reales. «Si alguien genera contenido con la imagen de otra persona sin su consentimiento, eso debería ser condenado. Estás jugando con la imagen de alguien», afirmó, señalando que todavía no existe un marco legal internacional que cubra adecuadamente ese tipo de situaciones.

También mencionó una preocupación creciente en el mundo empresarial: la privacidad de los datos que se comparten con los modelos de IA. «Las empresas grandes están pensando dos veces antes de compartir todos sus procesos con un modelo como Claude, ChatGPT o Gemini. ¿A dónde va esa información? ¿Quién la mira?», planteó. La respuesta que está emergiendo en el sector es el desarrollo de modelos on-premise: versiones privadas de los modelos abiertos que corren dentro de la infraestructura propia de cada empresa, sin compartir datos al exterior.

La paradoja del mercado laboral tecnológico

El tramo más reflexivo de la entrevista fue el que abordó la paradoja que genera la adopción masiva de IA en el empleo tecnológico. Wirzt describió el caso —que trascendió en medios— de una empresa como MercadoLibre despidiendo a un número importante de personas que irónicamente habían sido quienes le enseñaron al modelo a hacer el trabajo que ellos antes realizaban. «Lo paradójico es que las personas que habían enseñado al modelo cómo hacer su trabajo fueron las que quedaron afuera», señaló.

La pregunta que surge de eso y que todavía no tiene respuesta es estructural: si las empresas tecnológicas van a contratar progresivamente menos personas porque una puede hacer el trabajo de tres, ¿quién va a formar a los recursos humanos del futuro? El ecosistema de aprendizaje del desarrollo de software históricamente funcionó porque las empresas incorporaban juniors que aprendían trabajando junto a seniors. Si ese modelo se rompe, la cadena de formación se interrumpe. «Es un enigma. No sabemos todavía», admitió Wirzt con honestidad.

Su conclusión fue, a pesar de todo, optimista en cuanto a la dirección: «Hay que seguir apostando a la educación, a que la gente se forme. Las empresas quizás no con el volumen que lo venían haciendo, pero tienen que seguir incorporando porque si no, la rueda deja de andar.» La clave para los profesionales de cualquier área que interactúa con la tecnología está en entender la herramienta y saber usarla, no en temerle ni en ignorarla. «Hay que amigarse con la IA. El que la usa bien genera código más rápido y más confiable. El que la ignora va a quedar en desventaja», cerró.

Más entrevistas

Add New Playlist