Litta, sobre Milei: “La batalla cultural es una cruzada para ver quién destruye a quién”

El fundador de la Fundación LibreMente analizó en San Nicolás Debate los proyectos educativos que lleva adelante la organización —incluyendo el programa STEM Racing vinculado a la Fórmula 1—, su mirada sobre el gobierno de Milei, el desinterés de los jóvenes por la política y la debacle educativa argentina como problema de fondo.

En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, el invitado fue el doctor Orlando Litta —abogado, referente social nicoleño y fundador y presidente de la Fundación LibreMente, organización dedicada al análisis y difusión de políticas públicas con 18 años de trayectoria en San Nicolás—. Con la libertad de quien no le debe nada a ningún partido y la solidez de quien estudia en serio los temas que comenta, Litta ofreció una conversación que combinó el anuncio de proyectos educativos innovadores con una reflexión política sin concesiones sobre el gobierno de Milei, la orfandad de los jóvenes y la crisis profunda del sistema educativo argentino.

STEM Racing: construir un auto de Fórmula 1 para aprender ciencias duras

El proyecto más ambicioso que lleva adelante la Fundación LibreMente en este momento es STEM Racing, un programa internacional vinculado a la Fórmula 1 real que Litta presentó en Inglaterra el año pasado. STEM son las siglas en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática —las llamadas ciencias duras—, y el desafío que propone a los estudiantes es concreto: diseñar y construir un auto de Fórmula 1 a escala que compita contra otros equipos.

Pero la competencia no es solo de velocidad. El programa tiene tres niveles —inicial, de desarrollo y profesional— y el nivel más alto, al que la fundación aspira llegar en 2028, se corre en Singapur o Dubái durante las últimas carreras de la temporada de Fórmula 1 real, con acceso al paddock y contacto con los pilotos. «Los chicos ganadores de Argentina pueden ir a esa carrera y estar con Antonelli, con Colapinto, con quienes se les ocurra», dijo Litta, describiendo la «frutilla del postre» de un recorrido pedagógico mucho más profundo.

Lo que más sorprendió de la explicación fue el criterio de puntuación: la oratoria es el ítem que más puntaje da, por encima de la velocidad del auto o la calidad del diseño. Los equipos deben presentar su proyecto —cómo lo concibieron, cómo trabajaron, qué decisiones tomaron— y en el nivel internacional esa presentación debe hacerse en inglés. «La oratoria es la habilidad más valorada porque tienen que saber contar lo que hicieron», explicó Litta. El programa está orientado a estudiantes de entre 13 y 19 años, con equipos de entre tres y seis integrantes, y ya comenzó a implementarse en la escuela Fray Luis Beltrán de La Gomera y en la escuela Roberto Roca de Campana.

El principal desafío es el financiamiento: todos los insumos se compran en Inglaterra y la pista es costosa. «Estamos constantemente en campaña de sponsoreo y nunca vamos a poder cesar», reconoció Litta, que aspira a que empresas de todos los tamaños —desde un almacén de barrio hasta grandes corporaciones— se sumen al proyecto.

La historia de San Nicolás en videos: un material para las escuelas

La segunda iniciativa que presentó Litta surge de la propuesta de un joven integrante de la fundación, Francisco Garavaglia, y tiene un objetivo claro: hacer la historia de San Nicolás accesible en formato audiovisual. Bajo la guía intelectual del historiador Ricardo Eseverri —autor de seis tomos sobre la historia local— la fundación está produciendo una serie de videos de aproximadamente 40 minutos cada uno, organizados por temáticas.

El primero, ya terminado, aborda los orígenes de San Nicolás, con foco en la figura de Aguiar. El segundo, en producción, está dedicado a la educación en la ciudad desde la época de Aguiar hasta el presente. Seguirán el patrimonio histórico, el patrimonio urbano y cultural, entre otras temáticas. «No es Ricardo Eseverri hablando 40 minutos. Son fotos, imágenes, mapas, relato variado, dinámico», describió Litta. El plan es terminar la serie durante el año y presentarla al sistema educativo en 2025 como material de uso optativo para las escuelas. «La historia de San Nicolás no la conocen solo los chicos. Muchos grandes tampoco. Y es muy rica», señaló.

Filosofía a través del teatro: Platón en escena

La tercera iniciativa que mencionó fue una invitación de la Asociación Cultural RUMBO para sumarse a un proyecto inédito: enseñar filosofía a través del teatro. El presidente de RUMBO, Javier Méndez, escribió una obra sobre Platón —centrada en el concepto de la justicia— que será puesta en escena por el director Flavio Berandi. La idea es continuar con Aristóteles y otros filósofos. «La propuesta me gustó mucho. Es una forma de llegar a la filosofía sin la rigidez del aula», dijo Litta.

Milei: comparte varias ideas, no comparte la gestión

El tramo político de la entrevista fue el más denso. Litta aclaró desde el inicio su posición: es liberal, pero de una tradición diferente a la de Milei. Mientras el presidente adhiere a Rothbard y bordea el anarcocapitalismo, Litta se reconoce más cercano a Karl Popper y a una visión institucional y republicana del liberalismo. «Comparto varias de las ideas de Milei. No comparto cómo gestiona», fue su síntesis.

Sobre los insultos del presidente, ofreció una lectura que pocos se animan a hacer: «Lo he conocido antes de que fuera Milei, cuando era un simple panelista. Es así. No se hace. Tiene una patología ahí.» Y señaló que el estilo confrontativo no es solo un defecto de comunicación sino una estrategia deliberada: Milei necesita al kirchnerismo como enemigo visible, del mismo modo que el kirchnerismo necesita a Milei. «Él necesita tenerlo siempre en escena como enemigo al que odiar. No como adversario, como enemigo.» Y concluyó que la batalla cultural que pregona el presidente es en realidad lo que llamó «odio versus odio»: «Una cruzada medieval para ver quién destruye a quién, no una batalla de ideas.»

Pese a esas críticas, Litta anticipó con entusiasmo la futura ley de libertad educativa que el gobierno tiene en carpeta. «Ya la he leído y estoy 90 y largo por ciento a favor. Quiénes la escribieron son gente de altísimo nivel pedagógico y educativo», afirmó, dejando en claro que su mirada del gobierno no es ideológica sino caso a caso.

Los jóvenes y la política: no les interesa ninguno

Uno de los pasajes más reveladores fue el análisis sobre el electorado joven de cara a 2027. Litta estimó que entre el 40 y el 50% del electorado será sub-30 en la próxima elección. Y su diagnóstico, basado en el trabajo cotidiano con jóvenes en la fundación, fue contundente: no les interesa ninguno de los actores políticos actuales. «Mi ley perdió votos juveniles. Fue el outsider que cautivó al voto joven, pero le va a costar mucho sostenerlo. Y ese voto no se va a pasar al otro lado, porque del otro lado no encuentra nada», afirmó.

El problema de fondo, señaló, es educativo: muchos jóvenes no tienen formación cultural ni política suficiente para discernir entre propuestas. La deserción escolar es alta, los nini son muchos y —lo más grave— tener el título secundario en Argentina no garantiza conocimiento real. «Los títulos en Argentina no garantizan conocimiento. Hay una brecha educativa enorme entre un sector muy pequeño y todo el resto», dijo.

Cerró con una reflexión que conecta la educación con la política: ningún partido ni ningún dirigente tiene hoy un proyecto serio sobre inteligencia artificial, cuando esa debería ser una prioridad urgente. «El sistema educativo todavía es renuente a tomarlo. Un docente en formación docente no sabe alfabetización digital y no sabe inteligencia artificial. Si no lo saben, dedíquense a otra cosa», afirmó, con la franqueza de quien lleva 18 años trabajando en educación y ya no tiene paciencia para los eufemismos.

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