Cristian Pistol: «La mora en tarjetas de crédito se duplicó en 2025. El problema es que la gente las usa para comprar alimentos, no bienes durables»

El asesor financiero y gerente de Administración volvió a San Nicolás Debate para analizar la crisis de endeudamiento de las familias argentinas, los riesgos de pagar el mínimo de la tarjeta de manera recurrente y los tips básicos para recuperar la salud financiera.

En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, regresó al programa Cristian Pistol —asesor financiero, gerente de Administración y Finanzas, con especialización en estrategia empresarial, gestión sustentable y desarrollo organizacional—. Esta vez el tema no fue el emprendedorismo sino una realidad que afecta a millones de familias argentinas y que el gobierno prefiere encuadrar como un problema entre privados: el endeudamiento creciente y la mora que avanza en las tarjetas de crédito.

La mora se duplicó: de 5% a más del 13%

Pistol abrió el análisis con datos concretos que ponen dimensión al problema. A comienzos de 2025, la tasa de mora en tarjetas de crédito era del 5%. A lo largo del año trepó hasta superar el 13%, llegando a prácticamente duplicarse. Si bien en las últimas semanas bajó levemente, el nivel sigue siendo alarmante para un indicador que históricamente se mantenía bajo control. «Lo más preocupante no es solo el nivel de mora sino para qué se está usando la tarjeta», señaló.

Y ahí está el corazón del problema: la tarjeta de crédito dejó de ser un instrumento para adelantar compras de bienes o aprovechar promociones y se convirtió en un mecanismo de supervivencia cotidiana. «La gente la está usando para consumo habitual, para comprar alimentos, porque lo que está ganando no le alcanza», explicó Pistol. Eso no solo es preocupante desde el punto de vista del endeudamiento individual sino porque frena el consumo de bienes durables —electrodomésticos, tecnología— que son los que traccionan la economía más ampliamente.

El pago mínimo: una salida de corto plazo que puede volverse trampa

Schubert planteó la situación que cada vez más familias viven: pagar solo el mínimo de la tarjeta mes a mes. Pistol lo encuadró con precisión. Usar la tarjeta implica financiarse. Pagar el mínimo implica que tampoco se puede cubrir lo que se financió. «Entiendo que se puede hacer eventualmente como salida de corto plazo, pero si se convierte en un hábito reiterado puede ser un inconveniente grande», advirtió.

La trampa del mínimo es conocida: los intereses se acumulan sobre el saldo, el capital pendiente crece y la deuda puede terminar representando varias veces el monto original. Mencionó casos donde personas llegaron a deber el equivalente a cinco sueldos, situación que no tiene resolución sencilla sin una reactivación del ingreso o una reestructuración de la deuda. «La salida a esto tiene que venir con una reactivación de la economía que permita generar mayores ingresos y que esos ingresos puedan solventar el pago», señaló.

Los jóvenes y las aplicaciones: el peligro de los límites altos de crédito

Un punto particular que surgió en la conversación fue el endeudamiento de los jóvenes a través de aplicaciones financieras y billeteras virtuales, que ofrecen límites de crédito atractivos con una facilidad de acceso que puede llevar a decisiones impulsivas. «Las plataformas dan un límite alto de compra pero eso no significa que después lo podamos pagar. Hay que tener claro que todo lo que compremos tiene que estar dentro de nuestras posibilidades reales de pago futuro», dijo Pistol.

La recomendación más básica —y la más difícil de sostener— sigue siendo la más efectiva: no gastar más de lo que se gana. «Parece muy simple pero es lo primero. Y la tarjeta justamente lo que hace es engañarnos en eso», señaló, apuntando al diseño mismo del instrumento, que separa el momento del gasto del momento del pago y dificulta la percepción del límite real.

En casos donde el uso de la tarjeta ya se volvió incontrolable, Pistol fue directo: «Lamentablemente llega a un punto en que cortar las tarjetas y no usarlas es la única salida.»

Educación financiera: la esperanza está en los jóvenes curiosos

El tema de la educación financiera como asignatura ausente en el sistema educativo volvió a aparecer, como ocurrió en la primera visita de Pistol al programa. Su lectura esta vez fue más optimista respecto del futuro: «El acceso a la información cada vez es mayor y los jóvenes son una generación bastante curiosa. Tengo la esperanza de que esto se vaya corrigiendo.» No como una solución inmediata sino como un proceso que debería ir dando frutos en los próximos años, a medida que la información financiera se democratiza y los más jóvenes la incorporan de manera más natural.

El Valor de Vivir: evento del Día del Niño

Al cierre, Pistol anunció una actividad de la asociación civil El Valor de Vivir, de la que forma parte: el próximo domingo a partir de las 14 horas en la esquina de Hipólito Yrigoyen y Tucumán de San Nicolás, la organización realizaría un evento gratuito para festejar el Día del Niño. «Queremos colaborar y darnos a conocer para estar disponibles para las necesidades que tenga la gente», dijo, invitando a la comunidad a participar y a sumarse a los fines sociales de la fundación.

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