La reconocida periodista y analista política analizó en San Nicolás Debate el precalentamiento electoral anticipado que paraliza el debate legislativo, las chances reales de Milei de ser reelecto, el desafío del peronismo de renovar su narrativa con los mismos rostros de siempre y la relación irreparable entre el presidente y la prensa.
En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, la invitada fue Clara Mariño —periodista, conductora de radio y televisión, docente universitaria y una de las analistas políticas más experimentadas de Argentina, con una trayectoria que abarca décadas de cobertura del poder en el país—.
El error del adelantamiento electoral
El primer diagnóstico de Mariño fue sobre el clima político general y resultó incómodo para todos los actores: el adelantamiento del debate electoral, con el 2027 todavía lejos, es un error que le hace daño a la Argentina. «Me parece que hay un error de la política en general de haber adelantado el clima electoral con tanta anticipación, teniendo en cuenta la cantidad de temas urgentes que tiene el país», afirmó. Y señaló la consecuencia directa: en tiempos electorales, el Congreso se vuelve prácticamente inoperable porque todo debate queda supeditado a los cálculos de posicionamiento para la elección que viene.
Libertad Avanza y el PRO: la alianza que se está cocinando
Sobre la foto de acercamiento entre Libertad Avanza y el PRO de cara a 2027, Mariño fue cautelosa pero orientada. «Creo que van a conciliar», dijo, aunque señaló que todavía quedan temas pendientes de resolver, principalmente el reparto de poder en la Ciudad de Buenos Aires y los matices del programa económico. La señal de unidad que mostró la foto conjunta es real, pero los detalles de la negociación todavía están abiertos.
El peronismo: los mismos rostros, ¿una narrativa nueva?
El análisis del peronismo fue el más severo de la noche. Mariño describió la foto de unidad opositora —con Kicillof, Massa, el gobernador Insfrán, Quintela y otros— y señaló un problema que ningún relato puede disimular fácilmente: son las mismas caras de siempre. «Son figuras que hasta hace dos años y medio conocimos cómo se comportaron y cómo piensan. Presentarse como algo distinto me parece muy difícil», señaló. Y añadió un dato que considera revelador: la incorporación al peronismo bonaerense de Diego Ocampo, «que poco tiene de progresista», como señal de que la supuesta renovación tiene límites evidentes.
El desafío del peronismo, en su lectura, no es organizativo sino narrativo: «No veo renovación. Por ahí la están preparando y uno no lo sabe, pero las imágenes, los rostros y lo que se les escucha es lo mismo que hemos visto hace tres años.»

Cristina y Kicillof: van a ir juntos pero con tensión interna
Sobre la relación entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof, Mariño fue directa: las diferencias son reales y conocidas, pero su pronóstico es que a la hora de la verdad van a ir unidos. «Cristina desde hace un tiempo está buscando alguien que pueda competir en una interna con Kicillof y creo que todavía no lo tiene definido», señaló. Algunos mencionan a Sergio Massa como esa figura alternativa, pero la periodista no lo da por confirmado. Lo que sí percibe con claridad es que Cristina quiere mantener la capacidad de moderar o condicionar la candidatura presidencial del gobernador, aunque hasta ahora no encontró la palanca para hacerlo.
La reelección de Milei: de segura a incierta en seis meses
El pasaje más revelador de la entrevista fue el que describió el cambio en la percepción sobre las chances reelectorales de Milei. «Hace seis o siete meses, pocos dudaban de que la reelección estaba asegurada después del triunfo en las legislativas de octubre. Ahora hay dudas», afirmó Mariño, sin eufemismos. El factor determinante, en su análisis, es el programa económico: cómo lo percibe la gente, cómo impacta en el empleo y en el salario, y si las expectativas de mejora se concretan o siguen postergándose.
«El destino del éxito de Milei está atado a cómo evoluciona el programa económico», resumió. Y señaló que el propio gobierno parece consciente de eso: algunas declaraciones de Patricia Bullrich y el discurso del presidente en el acto del 17 de agosto mostraron que la Casa Rosada tiene registrado que los resultados económicos son el termómetro de su viabilidad electoral.
Los outsiders y la polarización que se viene
Sobre la posibilidad de que aparezca un candidato por fuera de los dos bloques dominantes, Mariño mencionó algunas figuras que circulan en la conversación política —Jorge Brito, con el dato de que estaría hablando con el consultor Jaime Durán Barba; Daniel Adad; y la posibilidad de una candidatura de Victoria Villarruel, que dañaría en primera vuelta a Milei—. Pero su pronóstico de fondo es que ninguno de estos actores tiene hoy el peso suficiente para romper la polarización. «Miden entre cinco y siete por ciento. A la larga, la polarización va a ser la protagonista de las elecciones de 2027», concluyó.
Lo que preocupa a la sociedad: empleo, salario y seguridad
Al analizar el estado de ánimo social, Mariño describió una sociedad que hace esfuerzos genuinamente grandes y que mantiene una cuota de esperanza de cambio —lo que favorece más al oficialismo que a la oposición— pero que tiene prioridades muy concretas y alejadas del debate político partidario. El empleo y el salario encabezan la lista de preocupaciones. La inflación, aunque sigue siendo un problema, bajó al cuarto o quinto puesto en las encuestas, lo que refleja que la percepción de mejora parcial en ese frente ya está incorporada. La seguridad se mantiene constante, especialmente en la provincia de Buenos Aires.
Y sobre las PASO, un dato que considera significativo: «La gente no está interesada en ser obligada a ir a las primarias el año que viene. Es una sociedad madura que preferiría que la dirigencia se dedique a resolver problemas concretos en lugar de hablar de elecciones.»
La prensa y Milei: una batalla perdida
El cierre abordó la relación entre el presidente y los medios de comunicación. Mariño no tiene ilusiones al respecto: «Es un caso perdido.» La reiteración de agravios del presidente hacia el periodismo —incluyendo las declaraciones en el Council of the Americas donde volvió a criticar a los medios— no parece tener vuelta atrás. Su respuesta como periodista es no dejarse bandear y seguir haciendo el trabajo de la mejor manera posible. «Los periodistas tenemos que tomar conciencia de cuál es nuestra función, seguir haciendo periodismo a partir de los datos, y no dejarnos llevar para un lado u otro. Mi ley va a seguir diciendo lo que quiere decir. Nosotros respondiendo y cumpliendo nuestra función», cerró Mariño, con la ecuanimidad de quien lleva décadas en el oficio y sabe que las tormentas pasan.


