El presidente de la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás analizó en San Nicolás Debate el momento crítico que atraviesa el sector productivo local, el rechazo de la entidad a la tasa que Ramallo quiere cobrar al tránsito pesado y por qué el derrame económico que se esperaba de los sectores estrella todavía no llega al comercio y la industria.
Jorge Andrés Bockl —presidente de la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y empresario pyme—. Con la doble perspectiva de quien conduce la principal institución empresarial de la ciudad y al mismo tiempo vive en carne propia las dificultades del sector, Bockl ofreció un testimonio directo sobre el momento que atraviesan las pymes locales, la posición de la Federación frente a la tasa de Ramallo y la sensación de exclusión que genera ver crecer algunos sectores mientras el comercio y la industria siguen en el piso.
La quinta Ronda de Negocios: expectativa en un contexto difícil
Bockl abrió la conversación con el evento más importante en la agenda inmediata de la Federación: la quinta edición de la Ronda de Negocios, programada para el 21 de octubre. Se trata de una iniciativa que crece año tras año —con el respaldo de CAME— y que convoca a un número creciente de participantes. «Año a año hemos superado las expectativas con la cantidad de participantes. Hay un gran trabajo del equipo y el respaldo de CAME para que esto sea un éxito», señaló. El logro es mayor considerando el contexto: el empresario pyme está viviendo un momento de suma complejidad y que la Federación genere espacios de oportunidad y articulación en ese escenario tiene un valor adicional.

La tasa de Ramallo: rechazo claro, sin confrontación
El segundo tema fue el que más revuelo generó en el sector en las semanas previas: la tasa que el municipio de Ramallo pretende cobrar al tránsito pesado que circula por su territorio. La Federación se posicionó en contra desde que los primeros socios comenzaron a acercarse con su preocupación. El argumento es directo: en un momento en que las pymes necesitan bajar su carga impositiva para ser más competitivas frente a la apertura de importaciones, sumar nuevos costos logísticos va en sentido exactamente contrario. «Cualquier nuevo impuesto o tasa estamos totalmente en contra», dijo Bockl, aclarando que la posición de la entidad también cuenta con el respaldo de la Federación de Transportistas y la Cámara Argentina de Comercio, entre otras.
Sin embargo, fue cuidadoso en el tono: «La postura de la Federación no es confrontativa ni con el intendente de San Nicolás ni con el de Ramallo. Es simplemente mostrar una preocupación que existe en el empresariado local.» La Federación se ofrece como espacio de intermediación para encontrar alternativas superadoras, no como actor de conflicto.
Dos Argentinas: el derrame que no llega
El tramo más emotivo de la entrevista fue el análisis de la economía dual. Bockl confirmó con la autoridad de quien lo vive: hay dos Argentinas. Una que crece —minería, energía, finanzas, agro— y otra que no despega —comercio, industria, construcción, servicios—. Y lo que más duele, señaló, es que el derrame que se esperaba de los sectores estrella hacia el resto de la economía no está llegando. «Suponíamos que el derrame iba a venir. No llega. Y estamos en una situación realmente preocupante porque la actividad por sí sola no arranca», dijo.
La pregunta que Bockl dejó sobre la mesa tiene la fuerza de lo obvio: ¿por qué tendría que funcionar el campo y no la industria? ¿Por qué la minería sí y el comercio no? «Sentimos que estamos un poco excluidos de este sistema. Es doloroso», reconoció, sin disimular la frustración de quien invirtió en su empresa, generó empleo y hoy no sabe cuándo va a ver los resultados de eso.

El diagnóstico sobre la causa de fondo apuntó al poder adquisitivo: las empresas y comercios no venden porque la gente no puede comprar. Y cuando la cadena de arriba no funciona —las grandes industrias metalúrgicas del polo—, toda la cadena hacia abajo sufre. «Hoy las pymes y los comercios estamos en modo supervivencia. Es realmente triste estar pensando solo en sobrevivir y no en producir», cerró Bockl, con la honestidad de quien no necesita embellecer la realidad para que se entienda.
La Federación como puente, no como obstáculo
Al cierre, Bockl reafirmó el rol que la Federación quiere tener en este contexto: no confrontar sino intermediar. Si hay una problemática entre partes —como la tasa de Ramallo— la entidad está dispuesta a trabajar para encontrar una solución que no dañe al sector productivo. «Queremos ser un medio de resolución, no entorpecer ni generar conflicto. Si podemos intermediar, bienvenido sea», dijo, describiendo una institución que entiende su valor no en la denuncia sino en la construcción de puentes entre actores.


