José Siaba Serrate: «Estamos más cerca de volver a los mercados internacionales que en cualquier otro momento del gobierno de Milei»

El prestigioso economista y consultor financiero analizó en San Nicolás Debate la baja del riesgo país por debajo de los 500 puntos, el impacto de la interna del gobierno sobre las perspectivas económicas, el estado real de los proyectos RIGI y por qué los inversores internacionales siguen en modo «ver y esperar» antes de apostar fuerte por Argentina.

En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, el economista José Siaba Serrate —reconocido periodista, analista y consultor financiero con décadas de trayectoria en el seguimiento de la economía argentina e internacional— ofreció una lectura pormenorizada de la coyuntura económica del país. Con el riesgo país recién perforado por debajo de los 500 puntos como telón de fondo, Siaba Serrate repasó las mejoras en la balanza de pagos, las amenazas que vienen de la política y no de la economía, el estado de los proyectos RIGI y los desafíos que enfrentan los sectores industriales en proceso de reconversión.

La baja del riesgo país: una señal contundente con sustento real

El primer tema fue la mejora en la calificación crediticia de Argentina y la consecuente caída del riesgo país por debajo de los 500 puntos. Para Siaba Serrate, no se trata de un movimiento especulativo sino del reconocimiento objetivo de cambios reales en la economía. Fitch ya había mejorado la calificación un mes antes, y el hecho de que una segunda agencia siguiera el mismo camino antes de que Argentina volviera a los mercados internacionales de capitales es una señal valiosa. «No sería extraño que Moody’s se sume dentro de no mucho tiempo», anticipó.

¿Qué están viendo las agencias? Según Siaba Serrate, básicamente el cierre de lo que era el talón de Aquiles del programa: la balanza de pagos. La compra metódica de dólares por parte del Banco Central desde principios de año, ejecutada en un contexto de tasas de interés decrecientes y dólar estable, resolvió la disputa que el gobierno tenía con el FMI por el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas. A eso se suman mejoras en la cuenta corriente, incremento de exportaciones, el shock favorable en los términos de intercambio producido por la suba de los precios energéticos, las primeras privatizaciones y el regreso de empresas y provincias a los mercados internacionales de deuda. «Hay un contexto de mejoría importante cuando se analiza Argentina desde el punto de vista de la balanza de pagos», sintetizó.

El mayor riesgo no viene de la economía sino de la política

Cuando Schubert le preguntó si compartía el optimismo del ministro Caputo sobre los próximos 18 meses, Siaba Serrate introdujo una advertencia que marcó el resto de la conversación: la principal amenaza al escenario positivo no es económica sino política. Específicamente, la interna dentro del propio gobierno. La posición más autónoma e independiente de Patricia Bullrich respecto del núcleo duro del oficialismo, las tensiones en el triángulo de hierro y la gestión del caso Adorni —que lleva ya tres meses de erosión sostenida— generan una percepción de falta de cohesión que afecta la confianza y, en consecuencia, la gestión. «Cuando uno toma distancia de esos temas, lo que se ve es una mejoría muy importante. Pero la interna también perjudica», afirmó, sin rodeos.

La heterogeneidad sectorial y el puente hacia la recuperación del mercado interno

Siaba Serrate coincidió con el diagnóstico de la economía en K que otros analistas también señalaron: hay sectores muy dinámicos —energía, minería, agro— que generan dólares pero poco empleo, y sectores más rezagados —construcción, industria, comercio— que son intensivos en mano de obra pero están bajo presión. El puente hacia la recuperación del mercado interno, según su análisis, tiene varios pilares que están comenzando a operar simultáneamente: la baja de tasas que reactiva el crédito, la reducción del riesgo país que impulsa a los sectores rezagados, la disminución de la inflación que puede traducirse en recuperación gradual del poder adquisitivo en la segunda mitad del año y las licitaciones de rutas nacionales que aportan obra pública privada. «Construcción está empezando a mostrar tímidamente más superficie autorizada a construir y algo de empleo», señaló, aunque aclaró que el proceso de digestión de la mora crediticia hace que la recuperación del crédito sea más lenta de lo que se desearía.

Los 18 proyectos RIGI: energía lidera, minería viene después

Sobre el estado de los proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, Siaba Serrate fue preciso en su descripción. El sector energético es el más avanzado, con proyectos de ejecución más corta. El hito más concreto que señaló es la finalización del oleoducto prevista para fin de año, cuyos dólares comenzarán a verse en la balanza de pagos a principios de 2027. La minería suma proyectos pero en plazos más largos, lo que significa que sus efectos sobre la economía serán más graduales. «Estamos enhebrado distintas piezas sobre el tablero de una manera razonable», graficó.

Inversores internacionales: interés real, pero en modo «ver y esperar»

La experiencia directa de Siaba Serrate con inversores internacionales aportó una perspectiva que va más allá de los datos macroeconómicos. La Semana Argentina en Nueva York, realizada hace tres meses con la visita de Milei a Estados Unidos, generó un interés genuino y amplio que excedió a los sectores más dinámicos. «Poca gente en el mundo desconoce la figura de Milei o los cambios que se han producido», señaló. Pero muchos de esos inversores se quemaron con Argentina en el pasado —algunos no hace tanto— y eso genera una actitud de cautela. La mayoría quiere ver que el gobierno se consolide antes de comprometerse con inversiones significativas. Incluso hay grupos que esperarán directamente el resultado electoral de 2027 para decidir. «Pero en la medida que los precios de los activos argentinos sigan subiendo, no faltará quien quiera hacer la jugada antes», anticipó.

Mencionó como señal positiva la presencia de inversores de perfil como Peter Thiel en Argentina y el hecho de que, a diferencia de hace unos meses, ya nadie pregunta tanto por la acumulación de reservas porque el camino está claro. La principal duda que persiste entre los inversores internacionales no es la solvencia del programa sino su cohesión política.

La inocencia fiscal y los dólares del colchón: todavía no despegó

Sobre el régimen de declaración jurada simplificada con presunción de inocencia fiscal, Siaba Serrate fue directo: el efecto esperado no se produjo aún. No es un blanqueo y no hay que esperar los mismos resultados que generó el blanqueo de capitales. «El gobierno tuvo que volver a afinar algunos aspectos», reconoció. Pero enmarcó la iniciativa dentro de un conjunto más amplio de herramientas que el gobierno está desplegando para que los argentinos —que tienen muchos dólares ociosos— los pongan en circulación. «En la medida que el país consolide su dirección, parte de esos dólares se van a utilizar», proyectó.

La industria bajo presión: reconversión posible, pero con incentivos

El tramo final abordó la situación de los sectores industriales más golpeados: textiles, calzado, marroquinería, siderurgia. Siaba Serrate reconoció que el impacto de la apertura importadora es real y severo en muchos de esos sectores, aunque los números totales de importaciones en relación al PBI no sean históricamente elevados. Su diagnóstico fue matizado: en algunos casos no hay competitividad posible en las condiciones actuales, pero en muchos otros la reconversión es viable si se hacen las inversiones de equipamiento necesarias, aprovechando el capital humano y el conocimiento acumulado.

Para esos casos, señaló al RIMI —el régimen de incentivos para pymes— como una herramienta potencialmente valiosa, aunque admitió que puede no ser suficiente. El problema de fondo es la desconfianza histórica del empresario argentino: ya apostó por reconversiones anteriores que luego naufragaron con el cambio de programa. «Hay que darle más confianza, credibilidad y solidez al programa. Pero también hay que buscar incentivos concretos para que los empresarios tomen decisiones constructivas aprovechando el capital que tienen», cerró, con la sobriedad de quien sabe que entre la mejora macroeconómica y la recuperación de la micro todavía hay mucho trecho por recorrer.

Más entrevistas

Add New Playlist