El presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) analizó en San Nicolás Debate el impacto de la economía de dos velocidades sobre la industria y el comercio. Explicó cuánto bajó realmente la carga tributaria nacional, describió la caída de la recaudación provincial y advirtió sobre los cambios que podría generar un reciente fallo de la Corte en el financiamiento de los municipios.
El bloque institucional de San Nicolás Debate contó con la participación de Nadín Argañaraz, economista especializado en temas fiscales y presidente del IARAF. Tras algunos inconvenientes técnicos al inicio de la comunicación, propios de la transmisión en vivo, dialogó con Baltasar Schubert sobre la presión tributaria que sienten las empresas y los contribuyentes, un tema que se vuelve más pesado a medida que avanza el año.
Márgenes en caída
Argañaraz coincidió con el diagnóstico de una economía de dos velocidades. Por un lado, el petróleo, el gas, la minería y el agro lideran el crecimiento. Por el otro, la industria, el comercio y algunos servicios muestran niveles de actividad inferiores a los de 2023.
Según explicó, la clave está en el cambio de precios relativos. La energía, el transporte y la mano de obra aumentaron más que los precios a los que venden la industria y el comercio. «Estás teniendo un achicamiento de margen empresario y de margen de comercialización importante», señaló. En ese contexto, estos sectores reclaman cada vez con más fuerza una baja de impuestos, sobre todo provinciales y municipales.

El economista aportó cifras concretas: en el comercio, entre el 5% y el 5,5% del precio de venta corresponde a Ingresos Brutos y tasas municipales; en la industria, el promedio nacional ronda el 2%. Advirtió además que quienes no lograron compensar la caída de márgenes con mayor productividad debieron cerrar, con el consiguiente impacto en el empleo.
Lo que bajó y lo que subió
Al analizar la política tributaria del gobierno nacional, Argañaraz aclaró que no todos los impuestos bajaron. El impuesto a los combustibles aumentó, aunque todavía no recuperó su valor real: según sus cálculos, la nafta debería costar entre un 12% y un 15% más si ese tributo volviera al nivel de 2018. También señaló un aumento del impuesto a las Ganancias para las personas humanas.
Entre las bajas, la más significativa fue la decisión de no renovar el impuesto PAÍS cuando venció a fines de 2024. Le siguen la reducción de los derechos de exportación, concentrada en el complejo sojero, y la eliminación de impuestos internos sobre automotores y seguros, entre otros cambios.
Al considerar subas y bajas, el resultado neto es una disminución de tres puntos del PBI en la carga tributaria legal, con un costo fiscal estimado de entre 1,5% y 1,6% del PBI para el próximo año. Sin embargo, la baja se concentró en el comercio exterior. «Los impuestos al comercio exterior han perdido el 50% de participación respecto al año 2023», precisó. Hacia adelante, el desafío será sostener las nuevas reducciones que propone el gobierno, como la del impuesto al cheque o la eliminación de las retenciones, tanto desde el punto de vista fiscal como político.
Provincias en una situación crítica
Ante la pregunta sobre la posibilidad de reducir Ingresos Brutos, Argañaraz presentó datos que explican la resistencia de las provincias. En los primeros ocho meses de 2026, la recaudación de ese impuesto cayó un 4,2% real interanual en el conjunto de las provincias, con algunas jurisdicciones que registraron bajas de entre el 10% y el 15%. En comparación con 2023, la caída promedio ronda el 9% o 10%.
Esa merma, aclaró, no se debe a reducciones de alícuotas, que prácticamente no cambiaron, sino a una menor actividad económica. Además, Ingresos Brutos representa cerca del 80% de los recursos propios de las provincias. «El gobernador está en una situación bastante crítica», resumió. Según indicó, la mayoría de los gobiernos provinciales empezó a resignar obra pública para sostener salarios y jubilaciones.
En ese marco, se mostró escéptico sobre la posibilidad de bajas impositivas en 2027. «No veo a ningún gobernador motivado a bajar Ingresos Brutos, ni a ningún intendente motivado a bajar las tasas municipales», afirmó. Solo imagina un cambio de fondo a partir de un acuerdo entre las provincias y la Nación.
El fallo que puede cambiar las tasas
Consultado sobre las tasas municipales que funcionan como un Ingresos Brutos encubierto, y sobre casos cercanos como el de Ramallo, Argañaraz se refirió a un fallo reciente de la Corte Suprema. Aunque aclaró que no es especialista jurídico, consideró que la decisión puede generar «un cambio importante» en el financiamiento municipal.
Según explicó, el fallo establece que lo recaudado por una tasa no puede superar el doble del costo de prestar el servicio y ratifica que el municipio debe demostrar que ese servicio se presta efectivamente. «Hoy existen financiamientos donde no hay una correlación entre lo que cuesta el servicio y lo que se recauda», advirtió, y mencionó casos en los que la recaudación puede llegar a ser diez veces superior al costo.
A su entender, los municipios deberán concentrar sus ingresos en las tasas sobre la propiedad y en la de comercio e industria, bajo criterios más restrictivos. Para el cierre, anticipó que los presupuestos 2027 serán clave para conocer cómo se encuadrará fiscalmente la Argentina el año próximo.


