El director del Diario El Norte visitó San Nicolás Debate para dar su mirada sobre el caso Adorni, la crisis de poder adquisitivo, la inseguridad y los desafíos de San Nicolás. Sin eufemismos y con la perspectiva de quien observa la realidad local y nacional desde la primera línea del periodismo regional.
En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, el programa producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, el invitado fue Fernando Curas, director del Diario El Norte —el mismo medio que aloja al programa en su plataforma digital—. Periodista con amplia trayectoria y una mirada que combina la perspectiva nacional con el conocimiento profundo de la realidad nicoleña, Curas recorrió en la entrevista los temas más candentes del momento: la crisis política en torno al caso Adorni, el deterioro del poder adquisitivo, la situación de la seguridad en la ciudad y los desafíos culturales y sociales que enfrenta San Nicolás. Su análisis, directo y sin concesiones, dejó varias reflexiones para el debate.
El caso Adorni y el impacto político
El primero de los temas fue el escándalo que rodea al vocero presidencial Manuel Adorni, cuyas adquisiciones patrimoniales generaron controversia pública. Para Curas, el gobierno está haciendo un esfuerzo notable por sostener a una figura que le resulta central, pero la situación se complica con cada nuevo dato que sale a la luz. «Es muy complejo tener a alguien que es vocero y jefe de gabinete al mismo tiempo, prácticamente, y no tenerlo dando conferencias o usándolo como lo venían usando», señaló.
A diferencia del caso Libra —que según Curas resultó difícil de comprender para el ciudadano común— este escándalo tiene una lógica más accesible. «Está clarísimo: dos jubiladas, departamentos, una casa en un country, en término de dos o tres años. No es que Adorni venía de alguien que le iba bien económicamente o que hace cuatro o cinco años venía haciendo negocios importantes», observó. Y fue más lejos al cuestionar la forma en que supuestamente se financiaron esas propiedades: préstamos privados de personas mayores, a corto plazo y sin interés declarado. «Si tenés 70 u 80 años y prestás una suma importante, vas a querer recuperar ese dinero en cinco o seis años como máximo. Si ponés eso en cuotas, son cuotas demasiado altas para el sueldo de un funcionario. No cierra», concluyó.
Respecto del impacto electoral, Curas fue preciso: el núcleo duro del votante de La Libertad Avanza no se mueve por este tipo de escándalos, pero el 30 o 35% del electorado variable sí puede verse afectado. Y aunque relativizó el peso de las encuestas que circularon en esos días —señalando que algunas consultoras que las publicaron tienen antecedentes cuestionables en términos de precisión—, admitió que si la situación se prolonga, el gobierno irá perdiendo apoyo de manera gradual.
La crisis de bolsillo: salarios rezagados en un país caro
El segundo gran eje de la charla fue la situación económica cotidiana. Curas apeló a una comparación que resultó contundente: el precio de una hamburguesa en una cadena de comida rápida instalada en San Nicolás ronda los 12.000 o 13.000 pesos, equivalente a unos 9 o 10 dólares. Ese es también el precio que paga un consumidor en Nueva York, Madrid, Londres o Berlín. La diferencia abismal está en los ingresos: mientras el salario mínimo en Holanda ronda los 2.000 euros y en Estados Unidos los 3.000 dólares, en Argentina el salario promedio no supera los 500 dólares. «Tres de cuatro familias no están llegando a fin de mes o se endeudan en el supermercado para comprar comida. Hay trabajadores asalariados que están bajo la línea de pobreza», afirmó.
A eso se suma la inflación segmentada: aunque el índice general de marzo marcó un 3,4%, los rubros de consumo diario —alimentos, nafta, transporte— subieron bastante más. «El consumo día a día, lo que gastás siempre, te subió mucho más que ese 3,4%. La inflación interanual, dependiendo de cómo la midas, anda arriba del 32 o 33%, y los ítems que más pesan en el presupuesto familiar son los que más aumentaron», señaló. En ese contexto, el precio de la nafta —que supera el dólar y medio por litro— se convierte en un golpe directo al trabajador que se moviliza a diario.
San Nicolás y la seguridad: una comparación que incomoda
Cuando Schubert planteó el tema de la inseguridad en San Nicolás, Curas ofreció una perspectiva que puede resultar incómoda para quienes viven la problemática de cerca, pero que parte de una comparación empírica con otras realidades del país. Como alguien que no es oriundo de la ciudad y que recorre habitualmente el conurbano bonaerense, afirmó que San Nicolás no es una ciudad insegura en términos relativos. «Llegás a las tres de la mañana con el auto y no estás esperando una entradera. Dejás el celular arriba de la mesa en cualquier bar del centro y no estás pensando que alguien va a venir corriendo a llevárselo. Te invito a que intentes hacer eso en el microcentro porteño, en Burzaco o en González Catán», desafió.
Aclaró que no se trata de negar los hechos delictivos que ocurren, sino de poner los números en perspectiva. Y colocó el problema en su contexto más amplio: en un país con un 50% de pobreza y múltiples crisis sociales, el delito inevitablemente crece en todo el territorio. Reclamó que la provincia le otorgue más recursos y herramientas a los municipios para gestionar la seguridad local, tal como ocurre también con la educación.
La violencia juvenil y la responsabilidad de los adultos
Uno de los pasajes más encendidos de la entrevista llegó cuando se habló de la violencia en los jóvenes, el vandalismo en el centro y los episodios en clubes deportivos. Para Curas, el origen del problema no está en los adolescentes sino en los adultos que no dan el ejemplo. Mencionó episodios recientes de violencia en clubes nicoleños y fue directo: «Todos los presidentes de los clubes de San Nicolás son responsables, absolutamente todos, no queda ninguno afuera. Porque la violencia está en todos los clubes.»
Su argumento fue simple pero sólido: un chico no aprende de lo que le dicen, aprende de lo que ve. Y lo que ve es a adultos de 40 o 50 años colgados del alambrado en una cancha de fútbol, peleándose en un quincho o tolerando que esas conductas queden sin consecuencias reales. «Si como presidente de club ves que tus socios de 40 o 50 años hacen barbaridades y no hacés nada, ¿qué ejemplo le queda a un chico de 15 años?», preguntó. Y apuntó contra la comodidad de quienes conducen instituciones: «Si sos presidente para sentarte, para la plaqueta y para los títulos, pero lo social y la responsabilidad no te importan, esto no va a cambiar.»
El nicoleño y su ciudad: más sentido de pertenencia
Al cierre, Curas planteó una reflexión que mezcla diagnóstico y desafío. A su juicio, San Nicolás tiene mucho para ofrecer pero parte de su población no termina de apropiarse de ella. «El nicoleño se tiene que enamorar más de su ciudad. Hay muchos que miran para afuera y no es necesario», sostuvo. Puso como ejemplo la poca penetración que tiene el merchandising de la marca San Nicolás —remeras, productos locales— entre los propios habitantes. Y añadió que iniciativas como la peatonalización del centro, que invita a caminar y a usar menos el auto, van en la dirección correcta.


