El director de Perspectiv@s Económicas analizó en San Nicolás Debate el endeudamiento de las familias argentinas, la oportunidad de los créditos hipotecarios, el estancamiento de la economía desde el primer trimestre de 2024 y las tensiones cambiarias que prevé para el camino hacia 2027.
En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, regresó al programa el economista Luis Secco —director y editor de Perspectiv@s Económicas, consultora que fundó en 2002 y que se consolidó como referencia del análisis macroeconómico en Argentina—. Con su habitual combinación de rigor técnico y honestidad intelectual, Secco ofreció una lectura de la coyuntura que no se alineó ni con el optimismo oficial ni con el pesimismo opositor: una mirada intermedia, cargada de matices, que apunta a los problemas reales sin ignorar los avances genuinos.
El endeudamiento: grave para las familias, manejable a nivel sistémico
El primer tema fue el endeudamiento de las familias argentinas, que viene creciendo en la agenda pública y que el gobierno prefiere encuadrar como un problema entre privados. Secco ofreció una distinción clave: a nivel sistémico, el problema no es tan grave como parece, porque el crédito en Argentina es históricamente bajo. «El crédito al sector privado sobre el PBI nos ubica apenas por encima de Haití y Venezuela. La República Dominicana tiene un sistema financiero más grande que Argentina», señaló, para calibrar la dimensión real del fenómeno.
Pero aclaró inmediatamente que eso no le quita gravedad al impacto concreto sobre personas y familias. Y apuntó a causas que van más allá de la irresponsabilidad individual: el programa económico generó tasas de interés muy altas con mucha inercia, los salarios crecieron por debajo de esas tasas e incluso por debajo de la inflación durante un período prolongado, y eso erosionó la capacidad de pago. A eso se suma un problema de información: los distintos mercados de crédito —bancos, Fintechs, intermediarios marginales— no comparten datos entre sí, lo que permite que una persona agote su capacidad de endeudamiento en cada escalón y termine con una deuda imposible de afrontar.
El dato más preocupante que aportó Secco fue el de un relevamiento reciente que cuantificó el alcance del problema: 5,4 millones de familias tienen deuda hoy en Argentina, incluyendo bancos, no bancos y comercios de electrodomésticos. Y dentro de ese universo, señaló un segmento que le genera especial inquietud: la mora está concentrada de manera desproporcionada en los menores de 25 años. «Ahí ya es una cuestión más delicada donde deberían intervenir incluso los gobiernos locales», señaló, corriendo el foco del debate hacia las responsabilidades provinciales y municipales que suelen quedar invisibles cuando todo se apunta al gobierno nacional.

El crédito hipotecario: tomarlo, pero con cláusula de precancelación
Sobre el anuncio del ministro de Economía de relanzar el crédito hipotecario con fondos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES, Secco fue claro en su evaluación: cree que va a funcionar, aunque no comparte el mecanismo de utilizar esos fondos para este fin. El esquema implica que ANSES coloca en plazo fijo en los bancos y estos usan esa liquidez para otorgar créditos hipotecarios en condiciones especiales.
Su consejo para quienes están considerando la posibilidad fue preciso y accionable: la ventana del crédito hipotecario en Argentina se abre muy poco, así que quien pueda acceder debería aprovecharlo. Pero con una condición clave: verificar que el préstamo admita precancelación sin costo excesivo. «En todo el mercado hipotecario del mundo, nadie se queda con la primera hipoteca. Si las condiciones mejoran, que es lo que se supone que va a suceder si a la Argentina le va bien, la clave es poder cancelar esta hipoteca cara por una más barata», explicó.
La economía real: estancada desde el primer trimestre de 2024
Al analizar el crecimiento económico, Secco desmontó con datos el relato oficial de los 14 sectores en crecimiento. El problema con los promedios, dijo, es que detrás hay una dispersión enorme. En el último dato disponible, entre el sector que más creció y el que más cayó había una diferencia de 30 puntos porcentuales. «Imaginate que el promedio en ese caso no quiere decir nada. Depende con quién hablás», señaló.
Su diagnóstico más preciso fue el siguiente: la economía argentina se estancó en el primer trimestre de 2024 y desde entonces oscila en niveles similares, con meses buenos y meses malos pero sin una tendencia clara de recuperación sostenida. El indicador más cercano al PBI mensual que sigue el gobierno está hoy en niveles parecidos a los de 2022. «La economía no tiene crecimiento sostenido. A pesar de que hay sectores que crecen mucho, en el agregado también se nota estancamiento», afirmó.
El triunfalismo oficial: un error de comunicación costoso
Uno de los tramos más directos de la entrevista fue la crítica de Secco a la comunicación económica del gobierno. El economista lo llamó «econometría de dos observaciones»: tomar un dato puntual positivo y proyectar a partir de él un escenario de mejora continua, para luego tener que mirar para otro lado cuando el siguiente dato contradice la narrativa. Eso ocurrió con la inflación —que prometía caer a cero y rebotó al 2,1%— y ocurre también con los índices de actividad.
«Cuanto mayor es la distancia entre ese triunfalismo y la percepción de la mayoría de la gente, menos efectivo es el discurso del gobierno para cambiar las expectativas», señaló Secco, apuntando a un fenómeno conocido: la gente que vive la economía cotidiana y la que describe el gobierno parecen no coincidir. «El gobierno tiene que aflojar un poquito en esa utilización triunfal de algunos indicadores. Es un lujo que no se puede dar a esta altura», dijo.
El camino al 2027: tensiones cambiarias y la trampa de la espera
Al analizar el horizonte hacia las elecciones de 2027, Secco fue uno de los más claros en identificar un riesgo que se está incubando: la generalización de una actitud de espera. Cada vez más empresarios, comerciantes y familias están posponiendo decisiones de inversión y consumo hasta ver qué pasa en 2027. «Esa espera es muy costosa. Ya esperamos todo 2024 y 2025. Si ahora esperamos todo 2026 y parte de 2027, muchas decisiones se traban, la demanda de cobertura aumenta y los costos suben», alertó.
Sobre las tensiones cambiarias, anticipó que la presión irá creciendo después del fin del verano y señaló que el propio gobierno está anticipando esa posibilidad: el viceministro habló de una corrida que «no va a conducir a ningún lado» —dando a entender que la esperan— y el ministro de Economía dijo tener «todos los dólares que hagan falta» para hacerle frente. «El mismo gobierno te está anticipando que probablemente haya alguna tensión cambiaria», señaló Secco.
A todo eso sumó una variable imponderables que pocas voces están mencionando: el fenómeno climático de El Niño, que los modelos globales proyectan como el más fuerte desde 1950, con potencial impacto en la Mesopotamia y la zona núcleo agrícola argentina. «Hay mucho sin ponderar. Cuando falta mucho tiempo, estás más expuesto a que pasen cosas. El gobierno no tiene reservas suficientes para atender todos esos frentes», cerró.


