El economista analizó en San Nicolás Debate el impacto del triunfo de Lula en Brasil sobre la Argentina, explicó por qué el riesgo país volvió a subir pese a los avances con el FMI y advirtió que, sin medidas más potentes para reactivar la economía, 2027 podría ser aún más complicado.
En una nueva edición de San Nicolás Debate, Baltasar Schubert dialogó con José Siaba Serrate, economista, docente y consultor financiero, una de las voces de referencia para entender cómo los movimientos de la economía global repercuten en el mercado argentino. La entrevista recorrió dos frentes: el resultado electoral en Brasil y la incertidumbre que atraviesa la economía local.
Un resultado que sorprendió a los mercados
El 25 de octubre, Lula da Silva ganó la segunda vuelta con el 51,76% de los votos frente al 48,24% de Flávio Bolsonaro, revirtiendo el resultado de la primera vuelta en una remontada inédita para la democracia brasileña. Para Siaba Serrate, el impacto en la Argentina fue «duro». Explicó que el triunfo inicial de Bolsonaro, candidato al que el presidente Javier Milei apoyó abiertamente, llevó a muchos inversores a anticipar un cambio en la política económica brasileña. Cuando el balotaje dio vuelta el resultado, la sorpresa fue total.
Según explicó, los mercados esperaban que Bolsonaro aplicara un manejo fiscal más prudente y una mayor apreciación del real. Con el resultado final, la moneda brasileña cayó y las tasas subieron. En Brasil, el riesgo país aumentó unos 20 puntos básicos. En la Argentina, «que es extremadamente frágil», el efecto fue casi tres veces mayor. «Esa sensación de alivio duró tres semanas», resumió.
El economista agregó que la elección dejó un Congreso con fuerte presencia opositora y pocos gobernadores alineados con Lula. «Ganar una elección y que el resultado inmediato sea la caída de la moneda y la suba de tasas le está diciendo a Lula que debería revisar su política económica», sostuvo.
Una relación bilateral que arranca mal
Sobre el vínculo entre ambos países, recordó que las relaciones ya eran malas y que la intervención de Milei en la campaña brasileña las deterioró aún más. Describió a Lula como un sindicalista acostumbrado a negociar, aunque consideró que hoy se muestra más audaz y dispuesto a asumir riesgos que en sus primeros mandatos.
Aun así, se mostró confiado en que la relación pueda recomponerse. «Los intereses y los vínculos entre los dos países no pueden estar supeditados a la animadversión entre las personas», afirmó. Como referencia, mencionó el caso de Estados Unidos: aunque Donald Trump aplicó aranceles muy perjudiciales para Brasil, la relación con Lula se manejó en términos más diplomáticos. «Empezamos mal, lamentablemente, pero puede haber espacio para recomponer», concluyó.
El riesgo país mira a 2027
Al analizar la volatilidad local, Siaba Serrate la atribuyó principalmente a la incertidumbre sobre las elecciones presidenciales de 2027. «No es usual que la Argentina reaccione con tanta anticipación», advirtió. Recordó que a comienzos de año predominaba la idea de que Milei no tenía un adversario fuerte, pero ese escenario cambió a medida que la economía se complicó.
Explicó que el riesgo país tuvo dos comportamientos distintos durante el año. Entre febrero y julio bajó hasta unos 400 puntos básicos, impulsado por la compra de casi 16.000 millones de dólares por parte del Banco Central, unos 6.000 millones más de lo comprometido con el FMI, además del acuerdo técnico en la tercera revisión del programa, mejoras en las calificaciones crediticias, una resolución favorable en el juicio por YPF, la presentación de un programa financiero para 2026 y 2027, y el diálogo con los gobernadores.
Después, la tendencia se revirtió. El indicador llegó a tocar los 760 puntos y hoy se mantiene por encima de 700. «La economía se atasca», explicó. «La población está haciendo sacrificios fuertes y quizás no está viendo los resultados.» A su juicio, el problema se corregiría con una economía más sólida, mayor crecimiento y una mejora de los salarios, que convenciera al votante de no «tirar ese sacrificio por la ventana».
Hacer algo antes de que sea peor
Consultado sobre cómo podría recuperarse el poder adquisitivo, reconoció que el margen es acotado: la Argentina no tiene acceso a los mercados de capitales y la desconfianza sigue siendo alta. Sin embargo, aclaró que eso no significa que no se pueda hacer nada. «Si no hacemos nada, la inercia nos va a poner en una situación más complicada», advirtió, especialmente si en el año electoral la población vuelve a dolarizar sus ahorros.
Entre las posibles respuestas, consideró que el régimen monetario y cambiario «admite un rediseño». Interpretó como una señal de búsqueda de alternativas las reuniones de Milei con el economista Alberto Ades. También observó algunos cambios recientes: la base monetaria dejó de contraerse, el crédito muestra una leve recuperación y se tomaron medidas aisladas para facilitarlo.
Recordó que el programa económico apostaba a que el ajuste fiscal generara confianza y una expansión del crédito privado, algo que funcionó en la segunda mitad de 2024 y luego se frenó por el aumento de la morosidad. «Se pueden hacer algunas cosas y es posible que el gobierno haya empezado a hacerlas», señaló. Pero advirtió que todavía falta fuerza: «Tiene que ser más potente, porque la inercia hoy es más negativa que hace tres meses».


