La titular de San Nicolás Tur, agencia con 48 años de trayectoria, analizó en San Nicolás Debate el estado del turismo local y emisivo, cómo cambió la pandemia la relación del turista con las agencias, el crecimiento de las playas de Brasil como destino y los desafíos de financiación que frenan las ventas para el verano.
En una nueva entrega de la temporada 32 de San Nicolás Debate, producido por la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y conducido por Baltasar Schubert, la invitada fue Daniela Verónica Martínez —titular de San Nicolás Tur, agencia de viajes con 48 años de historia en la ciudad—. Con la perspectiva de quien vivió varias crisis del sector y las atravesó, Martínez ofreció una lectura honesta sobre el momento del turismo local y nacional: hay señales de crecimiento en San Nicolás como destino receptor, pero la economía general sigue frenando las decisiones de viaje de muchas familias.
San Nicolás receptora: una ciudad que se descubrió de cara al río
El diagnóstico sobre San Nicolás como destino turístico fue optimista con matices. La ciudad sigue ganando atractivos —la costanera, el ecoparque, los eventos deportivos y culturales, el fenómeno mariano en septiembre— y eso se traduce en mayor cantidad de visitantes que llegan para quedarse más que un día. «Cada vez la ciudad tiene más propuestas para que quien no la conoce, cuando la visita por primera vez, quiera volver y quedarse», señaló Martínez.

El cambio de paradigma que describió tiene un eje claro: San Nicolás dejó de darle la espalda al río. Esa transformación urbana y cultural generó una oferta de esparcimiento que antes no existía y que hoy convoca visitantes de Rosario, Buenos Aires y ciudades cercanas. «En esta época, por el movimiento mariano, todo septiembre hay mucho movimiento. Y los eventos deportivos como torneos de pádel también están haciendo conocer más a la ciudad», añadió.
Sobre el viejo problema de la ciudad golondrina —quienes pasaban el día y pernoctaban en Rosario o Buenos Aires— Martínez fue honesta: todavía ocurre, pero la tendencia empieza a revertirse. La próxima apertura de cines y nuevas propuestas de entretenimiento pueden ser el empujón que falte para que el visitante de un día decida quedarse a dormir. «Con las propuestas que se están creando esto va a ser mucho más atractivo para seguir creciendo», dijo.
El turismo corporativo: atado a la industria
Uno de los segmentos más tradicionales del turismo nicoleño —el corporativo, vinculado al perfil metalmecánico y siderúrgico de la economía local— muestra señales de menor actividad, en línea con el momento que atraviesa el sector industrial. «Si la industria baja, el turismo corporativo también se va a ver afectado. Muchas menos personas viajan por trabajo», reconoció. En cambio, los fines de semana largos se convirtieron en el principal motor del turismo en temporada baja: las familias que no pueden costear vacaciones largas eligen estas escapadas cortas como válvula de escape. «El estrés del día a día hace que tomarse un fin de semana haga muy bien. Y el costo accesible lo hace posible», señaló.

La pandemia y el valor de tener a alguien con quién hablar
Martínez tiene una perspectiva particular sobre las crisis del sector: San Nicolás Tur lleva 48 años en el mercado, lo que significa que atravesó varios ciclos económicos difíciles antes de la pandemia. Pero el COVID-19 tuvo un impacto específico que también dejó algo positivo: la gente redescubrió el valor de viajar y, sobre todo, el valor de contar con una agencia de viajes de confianza cuando algo sale mal. «Cuando hay un inconveniente en el viaje, el pasajero tiene alguien con quién hablar, con quién solucionarlo. La pandemia hizo que la gente se diera cuenta de eso», señaló.
Esa confianza reconstruida es uno de los activos más sólidos que tienen las agencias de viajes frente a la competencia de las plataformas digitales, donde el viajero suele quedar solo ante cualquier imprevisto.
El verano que viene: financiación, Brasil y el Caribe sin sargazo
Las perspectivas para la temporada de verano fueron cautelosas. Las consultas están llegando pero los cierres cuestan: la gente pregunta, compara, pero la decisión de pagar todavía encuentra resistencia. La respuesta del mercado fue ofrecer cuotas: los operadores empezaron a dar cuatro o cinco cuotas para viajes al exterior, algo que históricamente no era tan habitual. «Como para incentivar y anticipar la venta de verano», explicó Martínez.
El destino que más sorprendió en la demanda fue Brasil, especialmente el nordeste. La razón principal es concreta: las playas del nordeste brasileño no tienen sargazo, el alga que durante años arruinó la experiencia en el Caribe. Eso generó un giro en las preferencias del turista argentino. «Brasil y sus playas tuvieron una nueva visión. Es uno de los destinos más pedidos ahora, y durante todo el año», señaló. El Caribe también se mantiene vigente para quienes buscan sol y playa, y Europa sigue siendo aspiracional para quienes pueden planificarlo con tiempo.

Lo que más pide la gente: cómo lo puedo pagar
Al cierre, Martínez resumió el estado de situación con una frase que sintetiza perfectamente el momento del consumo turístico en Argentina: «Lo que más pide la gente es financiación. Cómo lo puedo pagar. Eso es lo que más escucho, desde un fin de semana nacional hasta un viaje internacional.» La demanda existe, el deseo de viajar también. Lo que falta es la estructura financiera que lo haga accesible para un mayor número de familias. Mientras eso no se resuelva, la temporada que viene se perfila como algo más tranquila que el año anterior.


